80 ANIV. DE ERECCIÓN DE LA PARROQUIA DE SAN MIGUEL, SAN MIGUEL PALMAS, PEÑAMILLER, QRO.

(En atención a los que han pedido que nuevamente publiquemos el recorrido histórico por las parroquias de la Diócesis de Querétaro, que iniciamos hace un año)
28 de septiembre… pero del año 1940, Hace 80 años
Erección de la PARROQUIA DE SAN MIGUEL, San Miguel Palmas. Peñamiller, Qro. Diócesis de Querétaro.
Pbro. Francisco F. Gavidia Arteaga.
En la parte norte del actual estado de Querétaro, ya casi colindando con el estado de Guanajuato, hay una pequeña hondonada entre dos cerros por donde pasa el río Xichú que va dando vida a árboles, semillas y a la misma gente, que desde tiempo inmemorial se aposentó en aquel lugar que conocemos con el nombre de San Miguel de Palmas, de San Miguelito y también con el de San Miguel de la Cruz o del Milagro. San Miguel Palmas (Misión de Palmas) está situado en el Municipio de Peñamiller (en el Estado de Querétaro).
Por el año de 1684 se presentó por allí el bachiller don Jerónimo López de los Ángeles, quien fundó una pequeña Misión, construyendo «un jacal grande que servía de iglesia y en el cual hizo un altar de adobe». Por motivos que no sabemos, a los siete u ocho años se ausentó de San Miguel y parece que fue a Guadalupe Ahuacatlán, donde estaba años más tarde ya anciano e imposibilitado para administrar esta nueva Misión por la cual, pronto iniciará una nueva época de la evangelización de México. Se consolidan los arduos trabajos de evangelización y penetración espiritual, el 14 de mayo de 1686, Fray Felipe Galindo, recibió la encomienda de hacerse cargo de las misiones de la Sierra Gorda, tomó posesión de ellas en diciembre de 1687, y el 18 de mayo de 1688, se autorizó a los religiosos Dominicos de la Provincia de México a trabajar y colaborar en las misiones, llegaron a éstos lugares de la Sierra Queretana a evangelizar, fundan misiones, se hacen cargo de las misiones que en otro tiempo estuvieron a cargo de los PP. Franciscanos; Los motivos para que los dominicos aceptaran las conversiones de los indios chichimecos de la Sierra Gorda fueron el contar con muchos religiosos y muy pocas doctrinas a su cargo, y con ánimos de emprender esta conquista espiritual.
Al irse de San Miguel, don Jerónimo López de los Ángeles los indios convertidos se dirigieron a la Misión de Soriano para suplicar a los dominicos que se hicieran cargo de ellos; pero como no pudieron atenderlos por falta de personal, reiteraron la petición varias veces, según nos dice el padre Luis de Guzmán, Vicario de Soriano. Y de acuerdo con el refrán -el que persevera caza venado-la última vez que se presentó en Soriano un comisionado, tuvo la suerte de encontrar allí las dos Supremas Autoridades que podían solucionarles el problema: el padre Vicario Provincial fray Felipe Galindo y el Visitador de la Sierra, a nombre del Virrey, licenciado Francisco Zaraza.
Les dijo el mensajero que «varias cuadrillas de indios chichimecas cercanas a dicha Misión pedían misionero y prometían congregarse». Ante esta buena perspectiva, ambas Autoridades se resolvieron a ir a San Miguel, situado a 13 leguas de Soriano.
El 27 de febrero de 1690 el virrey aprobó los informes del arzobispo, y mandó librar los sueldos a cada uno de los misioneros, incluyendo los de San Miguel y Puxinguía, y pocos días después aprobaba la fundación de colegio en Querétaro en calidad de enfermería y con oratorio privado.
Salieron el día 13 de abril de 1691 acompañados por los padres Juan Gutiérrez, Luis de Guzmán y el hermano Benito Zarsa. Pernoctaron en Tolimán, sin duda en el convento de los hermanos franciscanos. Al día siguiente prosiguieron el viaje hasta San Miguel, donde encontraron … unos cuatro jacales cercados de carrizo y cubiertos de palma, antigua morada del Bachiller Padre Jerónimo López de los Ángeles, y ahora de Juan Andrés, el indio que había ido a Soriano, y cerca de dichos jacales hay otros tres en los que vive Juan Martín, indio chichimeco, Capitán, y su cuadrilla.
Considerando que era menester aprovechar el trabajo misional del Bachiller Jerónimo López, y la promesa de reducirse que habían hecho los chichimecos, tanto el padre Felipe Galindo como el licenciado Zaraza, se resolvieron aceptar la Misión en forma oficial.» Para ello el día 15 de abril de 1691, los religiosos prepararon la iglesia-jacal con los ornamentos y mobiliario que obsequiara el
licenciado. Al día siguiente celebraron misa los padres Felipe Galindo y Luis de Guzmán individualmente, y después ayudaron como diácono y subdiácono, respectivamente, al padre Juan Gutiérrez en la misa solemne que cantaron los indios de Xichú y de Tolimán.
De esta manera quedó restablecida la Misión de San Miguel de Palmas, habiendo quedado como primer Vicario dominico el padre Juan Gutiérrez, nombrado por el padre Felipe Galindo.»
Por su parte, el licenciado Francisco Zaraza tomó la determinación de asentar el pueblo y la iglesia en la loma inmediata, a fin de que los vecinos pudieran cultivar sus milpas en el terreno llano; pero los indios no le hicieron caso, pues iglesia y pueblo se hallan en la hondonada.
El día 16 hizo el reconocimiento de las tierras, y el día 17 señaló las que debían pertenecer a la Misión, después de haber examinado los títulos de propiedad de las haciendas vecinas.
Acto seguido nombró Alcalde del pueblo al indio otomí José Andrés, que había vivido en el pueblo desde su fundación y era buen cristiano. Le explicó sus deberes y le dijo que los indios se congregasen, que hiciesen sus casas en torno a la iglesia, que asistiesen a misa y que respetasen a los misioneros. Y en señal de haber tomado posesión del cargo, le hizo dar una Vara de Justicia por mano de Francisco Montañés, Teniente Alcalde Mayor del pueblo de Xichú, a cuya jurisdicción está sujeta esta Misión. Y en su presencia y en presencia de los principales de Xichú, de Santa Catarina, de los Capitanes y de las cuadrillas de los indios chichimecos de esta Misión, José Andrés recibió la Vara de Justicia.
Nos dice el padre Luis de Guzmán en su informe al Virrey que, no obstante que el licenciado Zaraza había delimitado bien los terrenos que pertenecían a la Misión después de haber examinado los títulos de propiedad de los hacendados vecinos, éstos mortificaron posteriormente a los misioneros haciendo reclamaciones e incluso amagándoles y amargándoles la vida con amenazas y hasta levantándoles calumnias para desprestigiarlos ante los indios del pueblo y de sus alrededores. Aquí tenemos una prueba más de cómo los verdaderos obstáculos de las Misiones no fueron los bravos indios chichimecos jonaces como se nos pretende hacer creer, sino los avorazados hacendados que vivían en las inmediaciones de los pueblos misionales.
No obstante, podemos decir que la Misión de San Miguel de Palmas no sufrió, ni con mucho, lo que sufrieron las Misiones de San José del Llano, de Nuestra Señora de La Nopalera y de Soriano. Pero ello se debió a que se hallaba a trasmano de las Autoridades, Capitanes y demás fiscales que se hallaban en la región de Querétaro. Dicen las Actas del año 1697 que además del Vicario fray Juan Gutiérrez estaba aquí el padre Francisco Sáenz; en 1701 era Vicario el padre Antonio Prado.
Consta por documentos, que San Miguel Palmas fue, «Colegio Apostólico de Propaganda Fide», que contó con un convento dominico, y que fue lugar desde donde partieron
misioneros a evangelizar
El Templo parroquial de San Miguel Arcángel se inició el 29 de septiembre de 1693, es probable que su dedicación haya sido el 29 de septiembre de 1723, día de San Miguel Arcángel. La erección de la Parroquia de San Miguel Palmas se llevó a cabo el 28 de Septiembre de 1940, siendo Obispo Don Marciano Tinajero y Estrada.
Sacerdotes que aquí han ejercido su ministerio sacerdotal Pbro. Teodoro Romero, Pbro. J. Guadalupe Martínez Osornio, Pbro. Manuel Malagón Castañón, Pbro. Félix Andrade Zamudio, Pbro. Benjamín Vega Robles, Pbro. Agustín Hernández, Pbro. Arturo Herrera Sánchez, Pbro. Lucio Antonio Cervantes Ortiz, Pbro. Julián Reséndiz, Pbro. Arturo Pérez Navarrete, Pbro. Gregorio José Francisco Javier Aguilar Vargas, y el actual párroco el Pbro. Gamaliel Gómez Solís
Algunos datos Tomado de: ARROYO, Esteban. O.P. “Las Misiones Dominicanas en la Sierra Gorda de Querétaro” Segunda Edición. Gobierno del Estado de Querétaro. Querétaro Qro. 1998. Pág. 78-80.