FIESTA PATRONAL, SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE,  LA CONGREGACIÓN.

Pasteur esq. 16 de Septiembre, Querétaro, Qro. 12 de Diciembre de 2016.

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 La noche del día 12 de Diciembre de 2016, Mons. Faustino Armendáriz Jiménez,  acudió al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe,  La Congregación, para presidir la Sagrada Eucaristía,  con motivo de la festividad en honor a la Santísima Virgen María de Guadalupe; la Eucaristía fue concelebrada por  el Pbro. Juan Manuel Pérez Romero y el Pbro. Martín Ramos Arvizu, dentro de la celebración 13 Ministros Extraordinarios de la Comunión (MEC) realizaron la renovación de su ministerio, al inicio de la celebración Mons. Faustino, dijo:

“Hermanos, los invito a elevar nuestras oraciones de gratitud por los dones que hemos recibido de nuestro Padre por las manos de Nuestra Santísima Virgen María, iniciemos con la intención de pedir por la Paz, de nuestro País, y pidamos perdón”… En la homilía nuestro Pastor diocesano, expresó:

Muy queridos hermanos, les saludo con afecto en esta celebración, que festejamos Nuestra Señora de Guadalupe, queridos hermanos sacerdotes, y en este día en que miles de creyentes a lo largo y ancho de nuestro territorio festejan a Nuestra Señora de Guadalupe,  la presencia de María es única y especial y habré una puerta de esperanza a un pueblo que tanto lo necesita de alguien que lo proteja de alguien que lo ayude.

Y es interesante como su presencia es una realidad en medio del pueblo, y se aparece a Juan Dieguito, y él dentro humildad, dentro de su proceso de formación porque iba a formarse al templo y  con los sacerdotes, dentro de su pequeñez, es el que recibe este extraordinario mensaje, que la presencia de María quiere lanzarlo como misionero para dar esta buena noticia.

Y no solamente la presencia de María, como todos sabemos María trae en su vientre a Jesús, es decir María espera a Jesús,  por eso hoy el Evangelio nos hala de cómo va con alegría a casa de Isabel y el niño salta de gozo con la  presencia de Jesús en el seno de María.

Un encuentro de dos mamas, de dos hijos y uno de ellos es el hijo de Dios. Hoy hermanos este  acontecimiento que está latente en nuestra vida de ser testigos que la presencia de María de Guadalupe, ha hecho en nuestra existencia y por eso estamos agradecidos.

Vamos recorriendo una  historia acercándonos a los 500 años de las apariciones de la  Virgen y a lo largo de todo este tiempo María ha estado siempre presente, por eso nuestra gratitud, por eso nuestra devoción, por eso nuestra fe,  sin duda Querétaro se destaca por  fe, y nuestra de ello es la peregrinación anual a pie al Tepeyac, y por otros motivos, nos dirigimos a la casa de nuestra Madre  sin duda esto expresa el amor a Dios, a través del amor a María nuestra Madre.

Creo que el gozo,  que nos trae María nos invita a  ser signos sensibles, a esta relación con María, yo creo la presencia en este lugar, es corresponder al su amor y el rezo del Santo Rosario todos los días, es una ayuda espiritual, en nuestro caminar, personalmente, como familia y como comunidad.

Hermanos  en la plenitud de los tiempos nos dice la segunda lectura,  nace el hijo de Dios de una mujer  y esa plenitud de los tiempos sigue vigente en  María,  porque Jesús sigue con nosotros, y María nos sigue diciendo  “Hagan lo que él les diga”,  en cuentas cosas estamos necesitados y acudidos a Dios y a la intercesión de la Santísima Virgen María, porque sentimos la ternura de Dios, la ternura de María.

Al mirar su imagen vemos que a Jesús llega por María, al mirar su imagen y ver sus manos justas sabemos que no hay otro camino más que el camino de la oración, de dialogo con Jesús, en medio de tantas preocupaciones que nos abrazan y nos abruman,   sin embargo María nos sigue hablando en el camino de la oración en el camino del silencio.

En su mirada vemos a María que nos trae a Jesús, por eso hablar de María de Guadalupe, es a hablar de Dios con ese resplandor que ella nos trae.

Tenemos la seguridad de que no podemos equivocarnos, sigamos escuchando su voz, sigamos conociendo a Jesús leyendo los evangelios,  y profundizando en su palabra, para no equivocarnos, por eso pidamos a Jesús que nos ayude a hablar de la palabra, porque la biblia nos habla del mismo Dios y tiene el poder de trasformar nuestro corazón.

También creo que  dentro del compromiso como hijo de Dios, y de la Virgen María podemos manifestar nuestro amor a lo largo de todo el año, especialmente a Jesús Eucaristía,  que la eucaristía sea algo que signifique en nuestra vida.

Que María nos siga guiando a  Jesús y que a lo largo de esto 15 años que faltan para los 500 años de sus apariciones vayamos pensando que le vamos a regalar por su presencia entre nosotros, sigamos pidiendo su intercesión para decir a su hijo que sea como él quiera y sigamos encomendando nuestra Diócesis de Querétaro a su intercesión. Que así sea»

Al término de la celebración, se rezó la consagración a María. Oh señora mía… y Mons. Faustino,  encomendó a toda la Diócesis bajo la protección y cuidados maternales de la siempre virgen María e Impartió su bendición, sobre toda la asamblea.