FIESTA EN HONOR DE SAN ROQUE.

Col. Linda Vista, Santiago de Querétaro, Qro. 18 de agosto de 2019. 

El domingo 18 de agosto de 2019, Mons. Faustino Armendáriz Jiménez, visito el Templo de San Roque, perteneciente a la Parroquia de la Resurrección del Señor, ubicada en Av. San Roque, No. 35, Col. Linda Vista, Santiago de Querétaro, para presidir la Santa Misa en honor de su Santo Patrono San Roque, concelebro el Pbro. Gregorio Hernández Morales, Párroco de esta comunidad, quien le dio la bienvenida a nombre de toda la comunidad.

Al inicio de la celebración Mons. Faustino les compartió diciendo: “Hermanos al celebrar en esta Misa dominical al santo patrono de esta comunidad, nos unimos a la alegría por esta fiesta. San Roque fue un centro ejemplar que nos invita a vivir el Evangelio en las obras de bien para con nuestros hermanos; hoy pedimos especialmente por todos aquellos hermanos vulnerables por alguna situación que sufren, les pido que nos unamos en la intención de pedir por todos los alcohólicos, por todos los drogadictos y por todos aquellos que sufren alguna adicción, que cada uno de nosotros también nos revisemos y veamos qué adicción tenemos y nos aleja de vivir de la gracia de Dios. En este mes de agosto pedimos la oración por los sacerdotes, por el padre Goyo y por todos los sacerdotes que luchan cada día por servir a nuestro pueblo.

En el momento de la Homilía Mons. Faustino, les compartió lo siguiente: “Muy queridos hermanos, celebramos esta Eucaristía y esta fiesta de San Roque en el marco de una gran fiesta en nuestra Diócesis de Querétaro qué es, el Año Jubilar Mariano con motivo de los 50 años desde que fue nombrada patrona de la Diócesis de Querétaro, la Santísima Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano y ustedes como queretanos, seguro se sienten orgullosos y protegidos por nuestra madre, la Santísima Virgen María, especialmente protegidos por ella, que como patrona tiene esta misión de Dios, proteger a todos aquellos que la veneran; por eso siéntanse siempre bendecidos, siéntanse protegidos por Nuestra Señora de los Dolores y sobre todo siéntanse comprendidos, porque una madre que sufre entiende el sufrimiento y María lo entendió y todavía lo asumió y con eso ayudó a la redención de la comunidad, porque María, como toda mamá, seguramente a lo largo de los 33 años de vida de su hijo Jesucristo estuvo al pendiente de su hijo, ¿a qué mamá no le duele que los demás se burlan de su hijo? y de Jesús se burlaron ¿a qué mamá no le duele qué descarten a su hijo, que lo rechacen? y María se dio cuenta de este rechazo a su hijo Jesús, ¿a qué mamá no le duele, como seguramente en las comunidades de Querétaro se experimenta, cuando es asesinado un hijo, como lo fue Jesús? por eso nuestra Señora de los Dolores no solamente nos bendice, sí no que nos comprende y entiende cualquier dolor que tú puedes estar experimentando en este momento de tu vida, de tal manera que con ese dolor, ofrecido a Dios, tú puedes ser purificado, tú puedes ayudar a otros a salir adelante, tú puedes ayudar en la redención de tantos hermanos que necesitan de nuestra oración, de nuestro apoyo y también de nuestra  penitencia.

Por eso, esta fiesta es especial y la celebraremos a lo largo de todo el año a Nuestra Madre, en diferentes eventos, sobre todo muchos peregrinos qué buscan los caminos para llegar a su hermosa Basílica en Soriano, a ella nos encomendamos; y hoy de manera especial alguien, que como María entendió esto que dice Jesús en el Evangelio, “he venido a traer fuego a la tierra”;  es decir, he venido a traer el amor, y cuando alguien se decide a vivir el amor pues a veces tiene problemas, si alguien se decide a vivir cristianamente pues lógicamente tendrá alguna situación, y  algún desacuerdo quizás  con aquel que no quiere vivir el amor, con aquel que prefiere la violencia, con aquel que no quiere vivir en paz; sin embargo, el Señor lo proclama hoy y con fuerza “he venido a traer el amor” y la Santísima Virgen lo entendió y por eso solamente puede entender aquel que es humilde, y por eso con humildad dijo: “yo soy la esclava del Señor y voy a hacer lo que tú me pidas”.

También San Roque lo hizo, ustedes conocen bien la historia de este hombre, un hombre qué a temprana edad perdió a su papá y a su mamá y lógicamente como era el hijo de un jefe de Estado, tenía muchos recursos y cuando perdió a sus papás él escuchó la voz de Dios, escuchó está Palabra de Dios: “he venido a traer fuego, a traer amor”. Entonces San Roque quiso compartirlo y la única manera de poder compartirlo con libertad es, siendo libre de todas aquellas ataduras que él tenía y una de ellas era las grandes posesiones que su padre le había heredado y además el sucederle en aquel cargo tan importante.

San Roque escuche la palabra del Evangelio, “ve, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres y sígueme” y eso es lo que hizo, siguió a Jesús y todas las ínfulas que había de poder, de tener un cargo de servicio en la vida política de aquel tiempo, se lo heredó a un hermano y él quedó libre para servir al Señor.  ¿Y qué hace? a mí me parece muy cercana su actitud a aquella de San Francisco de Asís, recuerdan que también era hijo de una familia rica, se despojó de sus vestiduras de rico y se vistió de pobre. Lo mismo hizo San Roque, se vistió de indigente y tomó la decisión desde Francia de ir a Roma a visitar las tumbas de los Apóstoles Pedro y Pablo, y por eso trae esta vara de peregrino, porque recorrió un largo camino sin decir quién era, de anónimo, lo que él quería,  es servir al Señor y lo único que empezó a hacer es a caminar, ¿Cuánto nos falta caminar? -para decirle al Señor con libertad, ¡Señor yo quiero hacer lo que tú me digas!, y así iba caminando San Roque, con libertad, cuando al llegar a Roma se suelta una peste, una peste contagiosa, una peste donde se sufría, cuando se vivía esa enfermedad y aquel jovencito se dedicó a curar a los enfermos, una y otra vez, hasta que fue reconocido como un ángel bajado del cielo y cuando había reconocimiento se iba a otra ciudad y allá de nueva cuenta, en las pestes de aquel tiempo, en las comunidades, se dedicaba a servir a los enfermos.

En alguna ocasión estuvo tan grave que, se fue al bosque a vivir solo y le dice al Señor: “yo te ofrezco todos estos dolores, pero no me desampares” y en aquel lugar en el cual se resguardo, en una pequeña cabaña, por allá en el bosque, aparece un manantial con el cual puede lavar sus heridas, Dios le hace el milagros de quedar sano, pero ahora no tenía que comer, le dice “Dios, no me desampares” y Dios no lo desampara cercano a donde él estaba, había grandes mansiones de los ricos del tiempo y por eso tiene ese perrito, porque el perrito de uno de los ricos de esas mansiones,  agarro pan de la mesa del rico y se lo llevó, y el rico se dio cuenta y dijo “mira este perro mañoso”, pero vío que al otro día también y el otro día también y dijo “lo voy a seguir esto no es normal, voy a regañar a mí siervo porque no le da de comer a mi perro”, el caso es que se dio cuenta y el testimonio de San Roque lo convenció, aquel hombre dejó toda su riqueza y vivió como San Roque diciendo: “el perro es más caritativo que yo” y todo aquello que tenía se lo dio a los pobres; fíjense como el testimonio de una persona que vive cerca de Dios, porque aquel hombre se dio cuenta que eso no podía ser más que obra de Dios, que hasta los perros le llevan de comer, y desde aquel momento se dedicaron a ambos a servir al Señor.

Sin duda San Roque, entregó su vida de tal manera que murió sirviendo a Dios, qué gran ejemplo tienen ustedes aquí en esta comunidad, cuando nosotros profesamos una fe, no basta con rezar, no basta con cantar, no basta con expresarle nuestro amor a Dios con nuestra palabra, San Roque nos enseña hoy que es importante tratar de imitar a Jesús.

Hay muchos problemas en la colonia y en muchas colonias y ¿qué hacer? poner nuestro granito de arena, de tal manera que si cada uno de nosotros, somos una mano que colabora, o un corazón que quiere al otro, podemos hacer una cadena muy hermosa, San Roque lo hizo, porque su testimonio convencía; creo que son tiempos ya no de muchas palabras, ahora son tiempos de acciones, de ayudar a los hermanos y de imitar a los Santos. Qué San Roque, interceda por esta comunidad, bendiga a todos nuestros jóvenes y les ilumine el Espíritu Santo, para que ellos puedan entender que hay mucho más que hacer, qué pasársela bien un rato en la vida y después morir, hay mucho que hacer, incluso que sufrir, por el bien de los demás.

Que la Santísima Virgen nos ayuda a todos, a continuar adelante en este esfuerzo por servir nuestros hermanos y cada uno de nosotros como San Roque busque donde pueda servir al Señor, seguramente en su pueblo de Montpellier, al sur de Francia, había muchas necesidades, sin embargo, San Roque dijo: “yo voy a ir a donde Dios me lleve”, y ¿cuántos estamos dispuestos?, Dios nos pone dónde está la necesidad, y hay muchas. Cuando hacemos el visiteo misionero casa por casa, para hablar del amor, nos damos cuenta de esas necesidades, dile al Señor: “necesito salir” y si sales te darás cuenta todavía de lo grande que es la necesidad, no solamente lo que ves a tu lado, sino cuándo vas a otras colonias, a otros pueblos, a otros lugares, encontramos normalmente a ese Cristo sufriendo, que necesita de nosotros, que necesitas de los misioneros.

Que esta parroquia también sea una parroquia misionera, que ponga su granito de arena en esta gran misión de nuestra Diócesis de Querétaro, con la ayuda de Dios, con la intercesión de San Roque y de Nuestra Madre, la Santísima Virgen María, decimos todos. Amen”.

Al terminar Mons. Faustino bendijo algunos panes para ser repartidos entre los fieles que asistieron esta celebración  y el Sr. Cura le agradeció su visita, y pidió a los allí presentes le brindaron un fuerte aplauso.