CORONACIÓN DE VIRGEN DE GUADALUPE. HACIENDA GANDE.

Hacienda Grande Tequisquiapan, 13 diciembre de 2018.

 

El día 13 de Diciembre de 2018, Mons. Faustino Armendáriz Jiménez, Obispo de la Diócesis de Querétaro, presidió la celebración Eucarística, en la que la Comunidad de Hacienda Grande Tequisquiapan, corono a la  Santísima Virgen de Guadalupe, para rendirle una especial veneración a  María que sigue caminando con nosotros, sigue enseñándonos como dejó el Papa Francisco, siendo protectora de cada uno de los creyentes, que confiamos en esta presencia amorosa, en esta mirada tierna que continúa dirigiendo a sus hijos, en este socorro permanente, que sigue proyectando a cada uno de nosotros los miembros de la iglesia de México y el mundo.

En el momento de la Homilía Mons. Faustino, les compartió diciendo: “Hermanos de esta comunidad de Hacienda Grande, que celebran a Nuestra Señora de Guadalupe,  y  le rinden especial veneración con su coronación, saludo al Señor Obispo Florencio Olvera, a los hermanos sacerdotes, a todos los agentes de Pastoral, que hacen posible el curso evangelizador de esta Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción.

Al contemplar a María, al mirar a María hoy la reconocemos cómo una mujer que ama y que ha amado a los jóvenes y que nos seguirá amando, esta es la certidumbre que tenemos especialmente los mexicanos, que María sigue caminando con nosotros, que sigue enseñándonos como decía el día de ayer el Papa Francisco, siendo protectora de cada uno de los creyentes, confiamos en esta presencia amorosa en esta mirada tierna que continúa dirigiendo a sus hijos, en este socorro permanente que sigue proyectando a cada uno de nosotros los miembros de la iglesia de México y el mundo.

Y sin duda Dios lo ha querido así, por eso la envía como misionera, no para que esté de una vez por todas ante San Juan Diego, ante su tío Bernardino, sino que siga presente a lo largo de nuestra historia y así lo creemos; caminando, misionando, llevando la buena noticia como un ejemplo y modelo para nosotros, que el Señor nos ha pedido que nosotros seamos misioneros discípulos suyos que creamos en él, en las situaciones de crisis  diversas y hoy la necesidad de Dios no es la excepción.

En la primera lectura escuchábamos al  Profeta Isaías, que le habla a un pueblo en una situación crítica, el pueblo está en el exilio, el pueblo no tiene identidad, no tiene un lugar para orar a Dios, el pueblo está disperso, el pueblo está con la tentación de otros dioses y ahí Dios a través del profeta les dice, sepan de una vez por todas que Dios es el que es capaz de transformar el desierto en una forma definitiva,  en un paraíso, donde no hay agua que corra o manantiales donde no hay verdor que haya diversidad; es decir que el panorama se transforma. Creo que la Virgen, nos viene a decir esto, sepan de una vez por todas que Dios ama a su pueblo, que Dios nos ama.

El día de ayer y a lo largo de estos días, hemos venido recorriendo toda la ruta Guadalupana de nuestra tierra queretana y también en nuestra Diócesis y en todos lados el común denominador es el amor de los jóvenes de los niños, y a las familias, de los diferentes sectores de trabajo, por la Morenita del Tepeyac, adornando sus coches y bicicletas sus casas, sus templos y rindiéndole el tributo que ella se merece, esta comunidad de Hacienda Grande, no es la excepción por eso hoy nos reunimos para reconocer la intercesión de María y el poder de Dios y que sepamos de una vez por todas que Dios es capaz de  convertir la hostilidad que pueda haber en el corazón de alguno de nosotros, en una fecundidad donde haya muchos frutos.

Jesús en el Evangelio también insiste en esta propuesta de cambio, en esta propuesta que tenemos de cambiar nuestra vida y creo que a los procesos de conversión podemos estar sujetos todos, es decir cada uno de nosotros tiene remedio, cada uno de nosotros, si confiamos en Dios y si acudimos a la intercesión de nuestra Madre es posible que también pueda cambiar el corazón, que pueda transformarse la familia y pueda dar muchos frutos esta conversión es la comunidad, por eso en este día alabamos a Dios veneramos a la Santísima Virgen María, está comunidad de Hacienda Grande quiere expresarle su cariño y su amor a la Virgen y también corresponderle al amor que nos quiere con un detalle, con una expresión en la cual nosotros pongamos todo lo que somos cada uno en esa Corona, ponle tus gratitudes, ponle tu familia, sus personas, en esta corona que pondremos sobre las sienes de la Virgen María están las esperanzas de cada uno de nosotros.

Hermanos que cada uno de nosotros en este día de recuerdo veneración y alabanza a la Santísima Virgen María de Guadalupe renovemos nuestra fe y le digamos a María que queremos hacer lo que Jesús nos dice, que le digamos a María que queremos seguir a Jesús, a pesar de la cruz, que queremos ser como ella seguidores de su hijo Jesucristo, a pesar de los calvarios sin duda en esa mirada que nosotros hacemos hacia él, la imagen de Guadalupe no podemos dejar de lado la mirada atenta y privilegiada de las apariciones a San Juan Diego.

San Juan Diego embajador de la vida un hombre que fue sacado del anonimato que por definición del mismo era un don nadie en la sociedad en que vivía, en algún momento le sugiere a la Virgen le envié a otro, porque a mí no me van a hacer caso, sin embargo la obstinación de María y el amor que le tiene a su pueblo quiso valerse de un hombre pequeño, de un hombre humilde afirmando con ello la opción que tiene Dios por el humilde, por aquel que es descartado por muchos y San Juan Diego se convierte en el heraldo en el embajador de un mensaje celestial, un mensaje de María, ¡como necesitamos hoy de Juan Diegos!, es decir de hombres y mujeres que tengamos la valentía a pesar de la resistencia se nuestro tiempo, a pesar de las puertas cerradas en muchas ocasiones, de llevar el Evangelio y llevar el mensaje de Jesús.

Aprendamos en esta celebración de la Virgen y de San Juan Diego, que es posible que pase algo o mucho en nosotros y por tanto en nuestras familias y a nuestra comunidad reiteramos pues nuestro amor a la Santísima Virgen María con esta corona, que esta comunidad de Hacienda Grande le ofrece con el cariño y con la fe de quién sabe consagrarse a Dios y a María, por eso terminamos con nuestra reflexión con la Consagración a la Santísima Virgen María diciendo: “Oh Señora mía, Oh madre mía yo me ofrezco enteramente a ti y en prueba de mi filial afecto, te consagró en este día y para siempre mis ojos, mis oídos, mi lengua mi corazón, en una palabra todo mi ser, ya que soy todo tuyo madre de bondad guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amen”.

Al terminar el Sr. Obispo les dio la bendición y los allí reunidos le brindaron un fuerte aplauso como agradecimiento.