ORDENACIÓN SACERDOTAL PBRO. CARLOS LÓPEZ HORTA.

Lomas de Casa Blanca, Qro. 29 de junio de 2021.

El día 29 de junio de 2021, siendo las 11:00 a.m. dio inicio la celebración Eucarística presidida por Mons. Fidencio López Plaza, X Obispo de la Diócesis de Querétaro, en la que, confirió el Orden del Sacerdocio al Diácono Carlos López Horta, en la Parroquia del Divino Redentor, Lomas de Casa Blanca, Qro.

“Carlos red en las manos como Pedro y tajante palabra como Pablo”, estas dos palabras nos indican ya una misión, Carlos sacerdote tejedor de la comunión y profeta valiente para denunciar lo que se opone al reino de Dios.

Mons. Fidencio en el momento de la Homilía les compartió diciendo: “Gracias a Dios nuestra familia sacerdotal está creciendo y nuestro seminario está vivo, he titulado es homilía: “Diacono Carlos Red en las manos como Pedro, y tajante palabra como Pablo”, es una frase cortita que podrías recordar en tu vida, porque tu ordenación ocurre en esta fiesta de Pedro y Pablo.

Consideró que es una hermosa síntesis que la liturgia de las horas nos ofrece este día, para ponerle marco teológico, pastoral a tu ordenación; Pedro roca, Pablo espada, Pedro redes en las manos, Pablo tajante palabra, Pedro llaves, Pablo andanzas y un trotar por los caminos, con cansancio en las pisadas, Cristo tras los dos andaba a uno lo tumbó en Damasco y a otro lo lavó con lágrimas.

¿Por qué celebramos juntos a dos Santos tan diferentes?, ¿Qué nos quiere enseñar nuestra santa madre iglesia en esta fiesta? ¿Qué significa celebrar una ordenación sacerdotal en la fiesta de San Pedro y San Pablo?, seguramente habrá muchas respuestas a esta a estas preguntas, a mí me parece entre otras cosas que con esta fiesta Dios nos está invitando a todos y en especial a ti mi querido diácono Carlos, a no separar estas dos formas de vivir el evangelio y de construir la iglesia.

Por eso e titulado esta homilía: “Carlos red en las manos como Pedro y tajante palabra como Pablo”, estas dos palabras nos indican ya una misión, Carlos sacerdote tejedor de la comunión y profeta valiente para denunciar lo que se opone al reino de Dios. Pedro representa la referencia permanente a Cristo como roca la necesaria unidad con todas las comunidades de Seguidores de Jesús, Pablo y simboliza la fuerza centrífuga, la esencia la apertura de la iglesia, más allá de sí misma en una continua fidelidad al Espíritu que la empuja.

Pero uno y otro han experimentado en carne propia que la gracia que ha vencido a la ley, uno y otro saben que Jesús no es patrimonio de los judíos  circuncisos, sino un tesoro para la humanidad, uno y otro saben que la obediencia y la libertad son dos caras de la misma moneda y uno y otro han rubricado con su martirio la fidelidad de un amor que ha transformado sus vidas de principio a fin, dos estilos sí, pero una misma pasión y un mismo Cristo en el centro de sus corazones, es eso tan hermoso que parece una utopía pero que hemos logrado probarla en la armonía la unidad en la diversidad.

Hay aquí una enseñanza, una gran enseñanza para todos nosotros y con dedicatoria especial para nuestro diácono Carlos.   El punto de partida no son los méritos, qué difícil es quitarnos esa idea de la cabeza, el punto de partida de la vida cristiana no está en ser dignos, que levante la mano el que se crea digno, el punto de partida con aquellos que se creían buenos el señor no podía hacer gran cosa, las grandes cosas y los grandes milagros el Señor los hace no con quién se creen justos, si no con quién se reconocen imperfectos y necesitados de Dios y de los demás.

Pedro y Pablo mis queridos hermanos, eran así, transparentes, ante Dios, Pedro se reconoció varias veces ante Jesús como un pecador, yo soy un pecador, Pablo escribió yo soy el menor de los apóstoles, los dos mantuvieron esa humildad hasta el final.

Pedro crucificado boca abajo, porque no se consideraba digno de imitar a su señor, Pablo encariñado con su nombre qué significa pequeño y desapegado del que recibió cuando nació Saúl, que era el nombre del primer rey de su pueblo, los dos comprendieron bien que seguir a Jesús no consiste en enaltecerse, sino en a bajarse, se trata más bien de entender que el ascenso es proporcional al descenso.

Pedro y Pablo son ante todo dos testigos, no hablan de memoria, hablan de lo que han visto, de lo que han vivido, de lo que han oído, podrían decir como cantamos en las misas “Señor me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre”, por eso ante la pregunta ¿Quién es quién dice la gente que es el hijo del hombre? y luego la pregunta concreta ¿Y ustedes quién dicen que soy yo?, su respuesta nuevo evoca personajes del pasado como el gran Juan Bautista, Elías, Jeremías o alguno de los profetas, eran personas extraordinarias pero ya estaban muertos.

Pedro en cambio, responde tú eres Cristo, es decir el Mesías para el testigo es más que un personaje histórico, es la vida en persona, es la novedad del futuro, no un recuerdo del pasado, por eso el testigo no es quién conoce la historia de Jesús, sino el que vive una historia de amor con él.

Le pedimos a Dios Carlos, que esta historia sea motivada por esta nueva etapa en tu vida que hoy comienza, que nuestro querido padre el señor San José y nuestra querida madre en su educación de los Dolores nos enseñen a dar y a ser testigos como enseñaron a su hijo el buen pastor. Concluyo.

Al terminar la celebración, de ordenación sacerdotal de Pbro. Carlos, Mons. les dio la bendición, y encomendaron a algunos de la comunidad ser embajadores para pedir por las vocaciones, y pasaron a la convivencia fraterna que para esta ocasión se dispuso.