FIESTA EN HONOR DEL SEÑOR DEL SANTO ENTIERRO.

San José Iturbide, Gto., 05 de febrero de 2018.

  

El 05  de febrero de 2019, la comunidad parroquial  de San José, ubicada en  Nicolás Campa # 5, Centro, San José  Iturbide, Gto., recibió la visita de Mons. Faustino Armendáriz Jiménez, quien presidió  la Santa Misa, con motivo de la Fiesta  del Señor del Santo Entierro, y de San Felipe de Jesús, concelebraron esta Santa Misa,  Pbro. J. Angelo Olvera Barrón Párroco,  Pbro. Dr. Jorge Hernández Nieto Vicario,  Pbro. José Luis López Gutiérrez. En su homilía Mons. Faustino les compartió  diciendo:   “Hoy al escuchar la Palabra de Dios,  contemplamos el amor  de Jesús,  él habla y lo contemplemos  en la imagen del Santo Entierro, vienen a nuestra imagen estás y otras palabras del Evangelio especialmente aquella de San Juan cuando dice: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su hijo único, para que todos se salven por él”. Hoy al mirarlo muerto pero con la esperanza de la resurrección, recordamos este amor de Dios, mirar a Dios y mirar el Santo Entierro, es mirar la pasión y muerte de Jesús que no podemos deshilar,  ni separar de la resurrección, si un momento trágico en la cruz, en el Santo Entierro, pero también un momento donde se recuerda el amor de Dios, pero también que  nos lanza a la esperanza de la resurrección.

En el Momento de la Homilía el Señor Obispo les dijo:“Muy queridos hermanos de esta comunidad parroquial, saludo al Señor cura que hoy junto con los hermanos sacerdotes concelebra esta fiesta solemne del Santo Entierro; el Evangelio nos dice el que quiera ser su discípulo, ¡sígueme! y no se avergüence de mí, son palabras contundentes y claras de Jesús maestro para sus discípulos y hoy para nosotros que nos ayudan a conducirnos y a luchar por ser cada día mejores cristianos y valientes hijos de Dios,  en el entendido que la vida cristiana nunca será fácil, nosotros la cuestionáremos y sobre todo trataremos quizás de justificar nuestra conducta sin tener el referente que Cristo nos pide y se dirige a nosotros, porque nosotros somos seguidores suyos en un camino que sin duda está dentro de una temporalidad y sobre todo dentro de una iglesia.

En nuestra Diócesis de Querétaro, en la cual el día de ayer hemos inaugurado e iniciado un año para fortalecer nuestra fe, un año Jubilar Mariano y en este marco del Año Jubilar,  ubicamos esta hermosa fiesta del Santo Entierro, que tiene que sumar a que todas las iniciativas de este año fortalezcan esa fe que tenemos, de tal manera que se enraíce cada vez más, en esta ocasión motivados por el testimonio y ejemplo de nuestra Madre la Santísima Virgen María en su Advocación de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano.

Al inaugurar este Año Jubilar Mariano, convocamos a todos los Consejos Parroquiales de Pastoral, de la 117 parroquia y de los templos existentes en Nuestra Diócesis y sin duda el Consejo Parroquial de ésta comunidad junto con sus sacerdotes se hizo presente para celebrar aquella fiesta inaugural que la quisimos calificar como una fiesta de esperanza, porque en el panorama de nuestra Diócesis hay un camino, porque en el panorama de nuestra Diócesis podemos ver un caminar al lado de la Santísima Virgen María, que camina con nosotros por eso auguro que esta comunidad se una a todos los eventos celebrativos, a las peregrinaciones que haremos a la Basílica y sin duda celebrar en este Año Jubilar a los 50 años de su Patrocinio en nuestra Diócesis de Querétaro.

Nosotros platicamos en un lugar especial de nuestro hogar, en un lugar especial de nuestro corazón, en nuestros templos y también constituyéndonos es decir en Embajadores de la Santísima Virgen María, con los enfermos y todos los que sufren, llevando el pañuelo del consuelo; pedimos a Dios pues para qué esta celebraciones aunadas a todas las que hacemos de por sí en nuestras parroquias, constituyan una oportunidad para enraizar más y más y consolidar nuestra fe cristiana católica, no solamente peregrinando solos, sino también en un compromiso donde cada vez se extiende más en nuestra Diócesis y que el próximo martes,  lo  recordaremos en la Asamblea de este Decanato de Nuestra Señora de Los Remedios, que celebraremos precisamente para continuar impulsando todos los eventos y celebraciones que tenemos en nuestra Diócesis.

Hoy al escuchar la Palabra de Dios,  contemplamos el amor  de Jesús,  él habla y lo contemplemos  en la imagen del Santo Entierro, vienen a nuestra imagen estás y otras palabras del Evangelio especialmente aquella de San Juan cuando dice: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su hijo único, para que todos se salven por él”. Hoy al mirarlo muerto pero con la esperanza de la resurrección, recordamos este amor de Dios, mirar a Dios y mirar el Santo Entierro, es mirar la pasión y muerte de Jesús que no podemos deshilar,  ni separar de la resurrección, si un momento trágico en la cruz, en el Santo Entierro, pero también un momento donde se recuerda el amor de Dios, pero también que  nos lanza a la esperanza de la resurrección.

Por eso contemplemos el Santo Entierro, que ustedes portan en sus manos y que al final de la celebración  bendeciremos sus imágenes, tenerlo en casa es recordar el amor de Dios, tenerlo en casa y venerar esa imagen significa admirar la valentía de Dios, significa reconocer el amor de Dios en nuestro peregrinar que nos quiere seguir salvando a nosotros, nos corresponde con una actitud responsable hacer lo que nos digan, Jesús previendo su muerte, previendo su crucifixión, aquel que quiera ser mi discípulo tome su cruz de cada día, todos algún día sabemos que moriremos, pero porque no preguntarnos ¿Cómo puedo morir dignamente como digno hijo o hija de Dios en esta vida?, de tal manera que yo pueda recorrer los pasos de Jesús y llegar a resucitar con él,  ¿Que tengo que hacer?,  sin duda Jesús, la respuesta nos la da hoy en el Evangelio:  “Tomar la cruz de cada día”, es decir asumir mi responsabilidad como enviado católico a  dar testimonio y de ser coherente entre lo que yo creo, entre lo que yo hago y lo que me pide el Señor.

¡Cuántas bendiciones nos da el Señor!, cuando nosotros nos acercamos a las imágenes de los santos, a su imagen como ésta que tenemos aquí del Santo Entierro y le pedimos los favores, le pedimos su bendición  y en cuántas ocasiones el Señor responde a nuestras demandas que hacemos con fe, por eso creo que esta celebración nos remite a nuestra responsabilidad de nuestras acciones en la corresponsabilidad de lo mucho que él nos da, y a veces lo poco que nosotros le ofrecemos, por eso tomar la cruz de cada día, significa recordar que en este caminar es importante el ingrediente del sacrificio y a veces del sufrimiento para crecer y afrontar los retos, de tal manera que no sean acciones que provoquen  en nosotros actitudes de desánimo o de depresión, sino asumir los retos con la ayuda de Dios y con fe, es muy diferente pienso  hacerlo porque nos creemos muy seguros de nosotros mismos, pero además el Señor ha de decirnos ¡toma la cruz,  asume tu responsabilidad de cada día y sígueme!, seguir a Jesús significa tomar la cruz y el estilo de vida de Jesús y el estilo de vida de Jesús que asumieron aquellos discípulos suyos, esto que implica que leamos cada día un trozo del Evangelio,  que conozcamos cada vez más el estilo de vida de Jesús, pero abriendo la Biblia,  abriendo los Evangelios. Es la razón por la cual, queremos en nuestras parroquias que siempre haya un equipo que impulse la lectura y la meditación y la oración con la Biblia a todos los fieles, de tal manera que se impregne con la Palabra de Dios en las parroquias, que ninguna persona y ninguna familia dejé de leer su Biblia, pero no solamente eso,  que  se creen y que se difunda los círculos bíblicos  para fortalecernos en las situaciones actuales, sociales y política que estamos viendo.

Por último el Señor nos dice: “que no se  avergüences de mí”, tomar la cruz de cada día, seguir a Jesús y no avergonzarnos de Jesús, de que somos cristianos católicos, de que tenemos una fe, de que debemos llevar a cabo las acciones de piedad popular y que nosotros podemos fortalecer esa fe,  el Señor nos ayude a ser valientes y nunca avergonzarnos de hacer una Señal de la Cruz,  al iniciar a comer los alimentos en familia o solos, que nunca nos avergonzamos de elevar a Dios una oración de rodillas y de pie,  que nunca nos avergonzamos de ser Embajadores de Dios y de la Virgen ante un enfermo, el cual no solamente es ir a visitarlo y preguntar ¿Cómo estás? -que es lo que hacemos todos,  sino invitarlo a hacer una oración, a escuchar un trozo de la Palabra de Dios, no avergonzarnos de Jesús, significa hacer lo que lo que hizo San Felipe de Jesús en el siglo XVI, su barco náufrago y fue a dar a las costas de Japón, donde había una feroz persecución contra los seguidores de Cristo, ahí él tenía el derecho de evadir la tortura y la muerte, sin embargo él quiso unirse a los hermanos que iban a ser sacrificados y asesinados por su fe, y cuando lo llevaban a ser colgado en la cruz y para ser atravesados por las lanzas, él se adelantó a abrazar la cruz en que iba a ser asesinado, murió repitiendo las palabras  Jesús,  Jesús,  el dio testimonio de su fe.

Hoy sin duda aparece como un joven que es testimonio y ejemplo para todos nosotros, de que no se avergonzó de Dios, de que no tuvo miedo a salir por la puerta del sacrificio, sino que realmente este primer mártir sigue siendo  actual su ejemplo y su testimonio para la juventud y para todos nosotros, celebrar el santo entierro nos recuerda que Dios nos ama mucho, pero también nos ayuda a recordar y a renovar nuestro compromiso del amor que yo le tengo,  y del aprecio que sea como el que él tuvo a nuestra Madre Santísima la Virgen María y que ella en su Advocación de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano interceda especialmente en este Año Jubilar por todas las familias de esta comunidad Parroquial de San José. Que así sea”.

AL terminar la celebración Mons. Faustino bendijo las imágenes del Señor del Santo Entierro a quienes tienen esta devoción y los lleven a sus casa para recordar el amor que Dios les tiene.