Homilía en la Bendición del Altar a Nuestra Señora de los Dolores de Soriano, Patrona Principal de la Diócesis de Querétaro

Jardín Guerrero, Ciudad Episcopal de Santiago de Querétaro, Qro., a 22 de marzo de 2013.
Annus fidei ~ Año de la Pastoral Social ~ Año Jubilar Diocesano

Queridos hermanos y hermanas:

escudo_armendariz1. Me complace sobremanera poder encontrarme con ustedes esta noche y venerar juntos, con filial devoción, la memoria de Nuestra Señora de los Dolores, en este día que tradicionalmente es llamado «Viernes de Dolores», por la cercanía que conlleva con la Semana Santa, donde la Iglesia celebra el misterioso evento de la pasión, muerte y resurrección del Señor Jesús. Les saludos a cada uno de ustedes, miembros de algunas de las Asociaciones y Movimientos Eclesiales, presentes en nuestra Diócesis. De manera muy especial saludo a las autoridades civiles y a los miembros del Patronato de las Fiestas de Querétaro, quienes buscando promover la cultura, unen esfuerzos por rescatar las tradiciones que tocan el corazón de nuestra fe y nuestra idiosincrasia religiosa y cultural. A fin de no sólo atraer el turismo religioso, sino además, promover la verdadera cultura cristiana que nos identifica y de la que somos parte.

2. Esta noche queremos ofrecer este gesto de fe y de devoción para reafirmar nuestro compromiso de fidelidad con respecto a María, que en todas las circunstancias de la vida diaria nos garantiza su ayuda y su protección materna. María es la mujer elegida por Dios para una misión única y misteriosa, la de engendrar para la vida terrena al Verbo eterno del Padre, que vino al mundo para la salvación de todos los hombres. Ella, realizó su peregrinación terrena sostenida por una fe intrépida, una esperanza inquebrantable y un amor humilde e ilimitado, siguiendo las huellas de su hijo Jesús. Ella, estuvo a su lado con solicitud materna desde el nacimiento hasta el Calvario, donde asistió a su crucifixión agobiada por el dolor, pero inquebrantable en la esperanza. Luego experimentó la alegría de la resurrección, al alba del tercer día, del nuevo día, cuando el Crucificado dejó el sepulcro venciendo para siempre y de modo definitivo el poder del pecado y de la muerte. María, en cuyo seno virginal Dios se hizo hombre, es nuestra Madre. En efecto, desde lo alto de la cruz Jesús, antes de consumar su sacrificio, nos la dio como madre y a ella nos encomendó como hijos suyos. Misterio de misericordia y de amor, don que enriquece a la Iglesia con una fecunda maternidad espiritual.

3. Quiero aprovechar esta hermosa velada para invitarles a que renovemos nuestra devoción a la Santísima Virgen María, la cual consiste en la “disposición de la voluntad para cumplir con prontitud lo propio de nuestra relación con la madre de Jesús, el Hijo de Dios”. San Luis María Grignion de Montfort en su Tratado sobre la verdadera devoción a la Santísima Virgen, nos ofrece algunas pautas muy precisas sobre la devoción que considero es importante tengamos en cuenta en nuestra vida cristiana: «La verdadera devoción debe ser interior, tierna, santa, constante y desinteresada» (Tratado sobre la verdadera devoción a la Santísima Virgen, p. 111-113).

4. Ante todo, “la verdadera devoción debe ser interior, es decir, poseerla en el Espíritu y en el corazón; se deriva de la estimación que se tenga a la Santísima Virgen, del concepto que merezcan sus grandezas y del amor que se le profese”. Esto nos tiene que llevar a considerar no sólo un acercamiento al conocimiento que la Sagrada Escritura nos ofrece de María, sin además, a buscar tener momentos de encuentro personal con ella, frutos de una oración confiada y permanente, de modo especial mediante el santo rosario.

5. En segundo lugar debe ser tierna, es decir, plenamente confiada en María, que nos haga sentir para con nuestra Madre del cielo, la misma confianza que tiene un niño pequeñito con su madre natural. La devoción al ser tierna hará que el alma recurra a María en todas sus necesidades, tanto espirituales como corporales, con gran sencillez, confianza y ternura. De manera muy especial a nuestro pueblo de México ella misma nos ha dicho: “¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estas bajo mi regazo?”. Sintámonos hijos de María. Pues se ha oído decir que “ningún sirvo de María perecerá”.

6. La verdadera devoción es santa, es decir, ha de conseguir que el alma evite el pecado e imite las virtudes de la Virgen María, en especial su humildad, su fe viva, su obediencia ciega, y su oración continua. Si nuestra relación con María no nos ayuda a ser buenos cristianos y virtuosos ciudadanos, esto es un signo claro que nuestra devoción no es una devoción santa. María misma en las bodas de Caná ha dicho con claridad, “Hagan lo que él les diga” (Jn 2, 1-12). El proyecto de Dios es que cada uno de los seres humanos se deje moldear por su gracia, al grado de esculpir en la propia vida el corazón de su hijo Jesucristo. En esto consiste la santidad, en llegar a ser, vivir, penar y sentir como Jesús y a partirá de ahí. Transformar la sociedad, la cultura y nuestro mundo.

7. Otra de las características es la constancia, de esta manera se confirma en el corazón de cada cristiano la facilidad y la audacia para vivir el heroísmo de la vida cristiana. Esto no quiere decir que el devoto de la Virgen María, no estará exento de caer ni de experimentar, tal vez sensible disminución de gusto en su devoción; pero si cae se levantará en seguida para tenerle de la mano su buena madre y si se encuentra sin gusto y sin devoción sensible no se afligirá porque el devoto fiel y justo de María vive de la fe, y no de los sentimientos de su propio cuerpo.

8. Finalmente hemos de saber que la devoción debe ser de manera desinteresada, esto significa que la verdadera devoción debe inclinar al alma a no buscarse a sí misma, sino solamente a Dios a través de su santa madre. Un verdadero devoto de la Virgen María no servirá a esta gran Señora con espíritu de lucro o de interés, sino simplemente porque se le ama, tras saber que por ella nos ha venido la salvación.

9. Queridos amigos y amigas queretanos, y todos los que viven en esta ciudad,  es importante que mientras estamos atareados en nuestras actividades cotidianas, prestemos atención a la voz de María. Escuchemos su llamada silenciosa pero apremiante. Ella nos dice a cada uno: que hoy es posible asumir la cruz como el camino para cumplir la voluntad de Dios y que el dolor humano es un dolor salvífico, cuando se une a la Pasión de su Hijo Jesucristo. Que cada uno de nosotros  en algún momento de la jornada nos  detengamos unos instantes para dirigirnos a María tan solo con el rezo de una Ave María o cualquier oración mariana, es importante y necesario que aunque sea con pequeños gestos, nos acojamos a María como la mujer que sabe conducirnos a su Hijo Jesucristo y así ser capaces de conocerle y de amarle, al grado de querer anunciar esta alegre noticia a muchos.

10. Gracias, Madre Santa, Virgen de los Dolores, por este mensaje de esperanza. Gracias por tu silenciosa pero elocuente presencia en el corazón de tantas familias y de tantos hogares. ¡Madre llena de Dolores, acuérdate que en la Cruz, te nombró tu hijo Jesús, madre de los pecadores!  Amén.

 

† Faustino Armendáriz Jiménez
Obispo de Querétaro