DECRETO Prot. N. 77 /2020 para la Convocación del Año Santo Jubilar con motivo del LXXV Aniversario de la Coronación Pontificia  la Venerable Imagen de la Santísima Virgen de El Pueblito.

Prot. N. 77 /2020

Decreto

para la Convocación del Año Santo Jubilar

con motivo del LXXV Aniversario de la Coronación Pontificia

de la Venerable Imagen de la Santísima Virgen de El Pueblito,

Principal Celestial Patrona de la Ciudad Episcopal de Santiago de Querétaro y

de la Provincia Franciscana de san Pedro y san Pablo de Michoacán

 

Nos,

+ MARIO DE GASPERÍN GASPERÍN

Por la gracia de Dios y de la Sede Apostólica

Obispo Emérito de Querétaro y

Administrador Diocesano de Querétaro

«Que la gracia del Señor Jesús permanezca con todos. Amén»

(Ap 22, 21).

A todo el Pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Querétaro, a los hermanos Presbíteros y Diáconos, a los miembros de la Vida Consagrada, a la Orden de Frailes Menores, a la Segunda Orden de Hermanas Clarisas, a las Hermanas Concepcionistas y a los miembros de la Orden Franciscana Seglar de la Provincia Franciscana de san Pedro y san Pablo de Michoacán.

La Providencia de Dios en su designio de amor, para aumento de su gracia y derramar copiosas bendiciones entre sus hijos, por intercesión de la Santísima Virgen María la Madre Dios, ha querido que Su Santidad el Papa Pio XII, con el Breve pontificio “Quae in orbe catholico sunt Marialia Sanctuaria”, del 07 de octubre de 1943, acogiendo los deseos del Excmo. Sr. Obispo D. Marciano Tinajero y Estada y del pueblo queretano, de coronar con corona aurea la Imagen Santísima de Santa María de El Pueblito, concedió que tal acto se llevase a cabo con su mandato y con su autoridad pontificia, delegando al mismo Señor Obispo Diocesano Don Marciano Tinajero para que, en la fecha más oportuna, se realizara la Coronación Pontificia. Acontecimiento de gracia que se preparó y se llevó a cabo, con gran alegría y devoción, el 17 de octubre de 1946, marcando con ello la memoria, la fe y la devoción del pueblo queretano.

Para la preparación de tan augusto acontecimiento, el Excmo. Sr. Obispo Diocesano Don Marciano Tinajero y Estrada, en su Décima Carta Pastoral del 04 de mayo de 1946, señaló la razón y los motivos de la coronación y que hoy, al estar próximo el LXXV Aniversario de dicho acontecimiento, nos parece oportuno recordar:

«Mas a fin de preparar vuestros ánimos al grandioso y esperado acontecimiento de la coronación, queremos manifestaros la excelencia del mismo y su profundo significado; así como los frutos que debe producir en la iglesia y sociedad queretana. En cuanto a lo primero, vamos a demostrar que la coronación de la Santísima Virgen de El Pueblito será el homenaje más excelente  de todos los que hasta ahora se le han ofrecido, puesto que significará la entrega que le haremos de nuestras personas, familias, intereses, y de cuanto nos pertenece. En cuanto a los segundo, os haremos notar las copiosas gracias de orden temporal y espiritual que la Santísima Virgen, que es inefablemente agradecida, nos concederá en recompensa de la humilde diadema con que ceñiremos sus cienes soberanas».

—Y prosigue—: «Al coronar a Nuestra Señora de El Pueblito, nuestra devoción hacia Ella, habrá alcanzado su perfección desde el punto de vista público y social». Decimos “desde el punto de vista público y social” pues es claro que todos los homenajes que le tributamos y en particular su coronación, para que sean del todo agradables a Dios, y a su Santísima Madre, deben ser acompañados de todas las virtudes que privada y públicamente debemos practicar; de otra suerte, es decir, si nuestra vida no es virtuosa, la Santísima Virgen podría quejarse de nosotros, como Dios cuando dijo de Israel: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” ».

—Más adelante dirá—: «Así, pues, os lo advertimos en cumplimiento de nuestro deber pastoral: si es la voluntad de Dios que coronemos  a la Santísima Virgen, también lo es que nos preparemos  a tan sublime acto con una vida más cristiana y piadosa. Solamente así la corona que pondremos sobre la frente de nuestra Augusta Reina será en verdad símbolo de nuestros corazones. Porque en efecto la coronación significará que juramos a la Santísima Virgen nuestra Reina, y que nos entregamos a Ella, a fin de que en la diócesis de Querétaro y en toda la V. Provincia Franciscana de San Pedro y San Pablo reine en todos y en todo: en nuestras personas, hogares, familias, talleres, oficinas, escuelas y aún en las altas esferas de nuestros legisladores, gobernantes y militares. Esto quiere decir que debemos conservar fielmente y profesar siempre con valor la santa fe católica que en el bautismo recibimos; que debemos guardar constantemente los mandamientos de Dios y de la Iglesia y las obligaciones de nuestro respectivo estado; que debemos abstenernos de todo lo que es opuesto a la caridad y temor de Dios, como son los espectáculos, la prensa, y las modas inmorales;  que hemos de frecuentar los sacramentos, ser piadosos y procurar abstenernos de todo pecado; en una palabra, vivir en amistad y gracia de Dios, agradándole en todo».

—Continúa diciendo—: «Si con tales disposiciones celebramos la coronación de nuestra amadísima Madre y Reina, ¡oh hermanos y amados hijos, qué frutos tan preciosos producirá en nuestras personas y en la sociedad! La Virgen Santísima es muy agradecida, y se complace en recompensar espléndidamente los servicios que se le hacen. La Iglesia pone en sus labios estas palabras del sagrado Libro de la Sabiduría: “Bienaventurado el hombre que me escucha y vela a mis puertas todos los días… el que me encontrare, encontrará la vida y recibirá a raudales del Señor la salud” ».

—Finalmente, en otro lugar, señala —: «No lo dudéis: a la Coronación de la Santísima Reina nuestra, seguirá una era de felicidad en que todo cooperará para nuestro bien, así los acontecimientos prósperos, como los adversos. Muchos pecadores se convertirán; muchos justos harán grandes progresos en la santidad; se debilitarán los ataques de los herejes contra la fe de nuestro pueblo; se acercarán una a otra las clases sociales, que el mal espíritu de la época tiene divididas; se alejará de nosotros el peligro del comunismo;

 se multiplicarán las vocaciones sacerdotales; en una palabra, florecerá el reino de Cristo y de su Augusta Madre en esta tierra bendita».

Con esta conciencia y tras la solicitud devotamente expuesta en nuestras manos por el Rvdo. P. Fray Flavio Chávez García, OFM, Ministro Provincial de la Provincia Franciscana de san Pedro y san Pablo de Michoacán, el pasado 09 de septiembre de 2020, para conmemorar la celebración del próximo septuagésimo quinto aniversario de la Coronación Pontificia de la Venerable Imagen de Nuestra Señora de El Pueblito, Principal Celestial Patrona de la Ciudad Episcopal de Santiago de Querétaro y de la Provincia Franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán el 17 de octubre de 2021, en el ámbito de nuestra competencia, por las presentes letras gozosamente:

D    e    c    r    e    t    o 

La convocación y celebración de un Año Santo Jubilar, para conmemorar el LXXV Aniversario de la Coronación Pontificia de la Venerable Imagen de Nuestra Señora de El Pueblito, Principal Celestial Patrona de la Ciudad Episcopal de Santiago de Querétaro y de la Provincia Franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, que comenzará solemnemente el día 07 de octubre de 2020, con la apertura de la Puerta Santa y, que concluirá el día 31 de octubre de 2021, con la clausura de la Puerta Santa.

El texto bíblico del Levítico 25 nos ayuda a comprender lo que significa un “jubileo” para el pueblo de Israel: cada cincuenta años los hebreos oían el son de la trompeta (jobel) que les convocaba (jobil) para celebrar un año santo, como tiempo de reconciliación (jobal) para todos. En este tiempo se debía recuperar una buena relación con Dios, con el prójimo y con lo creado, basada en la gratuidad. Por ello se promovía, entre otras cosas, la condonación de las deudas, una ayuda particular para quien se empobreció, la mejora de las relaciones entre las personas y la liberación de los esclavos. Jesucristo vino para anunciar y llevar a cabo el tiempo perenne de la gracia del Señor, llevando a los pobres la buena noticia, la liberación a los cautivos, la vista a los ciegos y la libertad a los oprimidos (cfr. Lc 4,18-19). En Él, especialmente en su Misterio Pascual, se cumple plenamente el sentido más profundo del jubileo. Cuando la Iglesia convoca un jubileo en el nombre de Cristo, estamos todos invitados a vivir un extraordinario tiempo de gracia. La Iglesia misma está llamada a ofrecer abundantemente signos de la presencia y cercanía de Dios, a despertar en los corazones la capacidad de fijarse en lo esencial.

Por lo cual, les exhorto a todos ustedes, de manera muy especial a la familia franciscana, a prepararnos para vivir y celebrar el Año Santo Jubilar, como un tiempo especial de gracia y de reconciliación, acudiendo a la Santísima Virgen María, quien sin duda nos lleva y nos ofrece a su amado Hijo, único Redentor del mundo:

 

  1. Haciendo una profunda y verdadera confesión de nuestros pecados personales y comunitarios, especialmente durante el Santo Tiempo de Cuaresma.
  2. Impulsando la evangelización desde el Plan Diocesano de Pastoral, especialmente de los niños, los adolescentes y los jóvenes.
  3. Fortaleciendo la Misión Permanente. Realizando la Misión Popular a nivel provincial, para la creación de comunidades eclesiales en las parroquias, santuarios y rectorías donde se encuentra presente la familia franciscana.
  4. Fortaleciendo las estructuras eclesiales que ayuden a las nuevas generaciones a redescubrir el sentido de la creación, de la vida, de la vocación y de la familia.
  5. Dando especial culto en su Santuario a la Santísima Virgen María, en su advocación de Santa María de El Pueblito, los días 17 de cada mes, especialmente el II Sábado de Pascua (17 de abril de 2021), donde en la Santa Iglesia Catedral celebraremos la Solemnidad Litúrgica.
  6. Observando las demás fiestas litúrgicas, establecidas en el calendario litúrgico en honor de la Bienaventurada Virgen María, para profundizar en el Misterio Pascual a través del testimonio de la Virgen María.
  7. Llevando a cabo las tradicionales fiestas en el mes de febrero, cuando se conmemora la consagración del Altar y dedicación del Santuario de El Pueblito.
  8. Puesto que el mes de mayo, es un mes dedicado a la Santísima Virgen María y que coincide normalmente con el Tiempo Pascual, les invito a recorrer este camino, participando de la novedad del Resucitado bajo la guía del Espíritu, rezando el Santo Rosario en familia.
  9. El 17 de octubre de 2021, donde con solemnidad se conmemorará el acto de su coronación.
  10. Acudiendo en peregrinación a su Santuario en El Pueblito, Corregidora, Qro.
  11. Promoviendo la verdadera devoción a la Virgen María en cada casa y fraternidad, donde haya una comunidad de Frailes Menores, Hermanas Clarisas y Hermanas Concepcionistas.
  12. El Ángelus, el Regina Coeli en el Tiempo Pascual y la Consagración a la Santísima Virgen María todos los días del año, son tres devociones marianas presentes en la vida personal de numerosos fieles, los animo para que durante el año las promovamos, especialmente entre nuestros niños, adolescentes y jóvenes.
  13. Durante la Misa “Santa María en sábado” procúrese resaltar las virtudes de la Bienaventurada Virgen María, para ello podemos emplear los subsidios litúrgicos titulados: “Misas de la Santísima Virgen María I y II”.
  14. Lucrando durante el Año Jubilar, al celebrar los santos misterios en el Santuario del Pueblito y en los lugares donde oficialmente visite la Bendita Imagen, con el tesoro de las Indulgencias que la Santa Madre Iglesia en atención a los méritos de Cristo y de los santos, ofrece a los fieles siempre que se cumpla con las siguientes obras:                                                                                                                                                                                                       I. La visita devota en forma de peregrinación al Santuario de El Pueblito, Corregidora, Qro., y a la                     Santa Iglesia Catedral, rezando en ellas el Padre Nuestro y el Credo.                                                                           II. Leer y meditar la Palabra de Dios, al menos por media hora.                                                                                     III. Visitar al Santísimo Sacramento, por más de media hora, en el Santuario de El Pueblito.                                 IV. Rezar y meditar los misterios del Santo Rosario en los templos donde oficialmente se encuentre de              visita la Bendita Imagen de El Pueblito, individualmente o en familia.                                                                        V. Cumplir con las obras habituales prescritas para obtener las indulgencias, a saber (cfr. El don de la               indulgencia, n. 4):
      1. Disposición interior del desapego total del pecado, incluso venial.
      2. La confesión sacramental.
      3. La comunión eucarística.
      4. La oración por las intenciones del Romano Pontífice.

Para tal fin, me he dado a la tarea de solicitar al Santo Padre el Papa Francisco, a través de la Penitenciaria Apostólica la concesión de las Indulgencias Plenarias y Parciales para lo cual, hemos de esperar su pronta respuesta.

Posteriormente, la Comisión ad hoc para este jubileo ofrecerá algunas otras acciones concretas que nos permitan a todos, aprovechar y vivir las gracias que este tiempo jubilar nos quiera regalar.

Que la misericordia de Dios nos permita que en este tiempo, lacerado por los estragos de la Pandemia por el virus del Covid – 19, nuestra Iglesia diocesana y quienes integran la Provincia Franciscana de san Pedro y san Pablo de Michoacán, volvamos la mirada a Cristo, para redescubrir la necesidad de volver la mirada a Dios, dejarnos amar por él, y entender que sólo ese amor, nos puede hacer salir de esta situación. Pues como bien lo señaló recientemente el Papa Francisco: “La respuesta cristiana a la pandemia y a las consecuentes crisis socio-económicas se basa en el amor, ante todo el amor de Dios que siempre nos precede (cfr. 1 Jn 4, 19). Él nos ama primero, Él siempre nos precede en el amor y en las soluciones. Él nos ama incondicionalmente, y cuando acogemos este amor divino, entonces podemos responder de forma parecida… Así en nuestros gestos, también en los más humildes, se hará visible algo de la imagen de Dios que llevamos en nosotros, porque Dios es Trinidad, Dios es amor” (Audiencia, miércoles 09 de septiembre de 2020).

Necesitamos —como bien lo señalamos los obispos en el Proyecto Global de Pastoral— sentarnos a los pies de la Virgen Madre para alentar la esperanza de ser un solo pueblo. La restauración de nuestra responsabilidad necesita de su corazón materno. Ella puede ayudarnos a sentirnos pueblo e identificarnos con el pueblo. Ella nos invita a contemplar, creer, vivir y anunciar el Misterio de la Redención realizado por Jesús. Nuestra historia nos enseña que santa María de El Pueblito en este sentido es la madre que sabrá escucharnos y orientarnos para surcar los caminos por donde como Iglesia hemos de caminar.

Que este tiempo de gracia nos permita a todos que el amor a Nuestra Madre de El Pueblito, sea cada vez más auténtico y genuino, conscientes que la verdadera devoción no consiste ni en un sentimentalismo estéril y transitorio, ni en una vana credulidad, sino que procede de la fe auténtica, que nos induce a reconocer la excelencia de la Madre de Dios, que nos impulsa a un amor filial hacia Nuestra Madre y a la imitación de sus virtudes (cfr. Lumen Gentium, 67).

«Bendita sea la Santa e Inmaculada Concepción

de la Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios»

En el Señor Jesús,

Comuníquese.

 Dado en la Sede episcopal de Santiago de Querétaro, Qro., a los 12 días del mes de septiembre del año del Señor 2020.

+ MARIO DE GASPERÍN GASPERÍN

Obispo Emérito de Querétaro y

Administrador Diocesano de Querétaro

Pbro. Lic. Israel Arvizu Espino

Canciller