CONFIRMACIONES EN LA SANTA IGLESIA CATADRAL.

Col. Centro, Querétaro, 22 de agosto de 2021. 
La mañana del 22 de agosto del 2021, Mons. Fidencio López Plaza, X Obispo de la Diócesis de Querétaro, presidio la Eucaristía en la Santa Iglesia Catedral, en la cual dos jóvenes recibieron el sacramento de la Confirmación; el Padre Francisco Gavidia, párroco a la que pertenece la Santa Catedral, presentó a estos jóvenes y dio testimonio de que recibieron su catequesis de acuerdo a su edad, y están preparados para recibir este sacramento.
En la homilía, Mons. Fidencio dijo:
«Agradezco al padre Gavidia, párroco a la que pertenece la Santa Catedral, la presentación de estos jóvenes para su confirmación, ha dicho que ustedes están aquí por dos razones, ha dicho que está aquí porque sus papás hasta el día de hoy ha cumplido una promesa que hicieron el día que los bautizaron, la promesa de educarlos en la fe cristiana católica; también ha dicho que están aquí porque él como responsable de la catequesis en la parroquia que se le ha comentado ha verificado que ustedes han recibido la catequesis conveniente a su edad y conveniente a este Sacramento».
«Por eso agradezco a los papás y también a sus catequistas este esfuerzo que han hecho para prepararlos a este hermoso Sacramento de la confirmación. Quiero decirles a los papás y a los catequistas que la tarea no se termina con la confirmación ni con la primera comunión, la tarea de la educación en la fe termina el último día de la vida, en los últimos momentos de la vida; siempre estaremos necesitados de la cercanía, del amor y de la presencia de los papás, de los catequistas, del alimento de la palabra de Dios, hasta el final de nuestra vida».
«Quiero también decirles que, el Sacramento de la confirmación es hermoso, porque ustedes se bautizaron bebés y no sabían, ni percibieron nada en ese momento, pero ahora vienen a confirmar, vienen a firmar personalmente, que Jesucristo los ha cautivado y que quieren ser cristianos católicos y que quieren seguir los pasos de Jesucristo Nuestro Señor, porque él es el que nos conduce a la vida eterna».
«El Sacramento de la confirmación tiene muchas imágenes muy bellas que nos ayudan a entender profundidad de este sacramento; una de las imágenes más hermosas del Espíritu Santo es el viento, ahora, en la que el oxígeno se ha hecho necesario, sobre todo ante la pandemia, podemos todavía entender mejor lo que es el Espíritu Santo, es como un viento impetuoso que viene a darnos vida, que viene a dar respiración a este cuerpo que Dios nos ha dado y que Dios ha hecho a su imagen y semejanza, a este cuerpo que el modelo y una vez sopló y le dio el Espíritu Santo, la confirmación es una nueva creación en donde Dios deposita en nuestros corazones al Señor y dador de vida; es el Señor porque es el dueño de la vida y es el único que puede darla».
«Al Espíritu Santo también lo podemos imaginar como un abogado, Dios sabe que los cristianos tenemos muchas dificultades en la vida, en el lenguaje de ahora podríamos decir, hay muchas demandas, hay muchas acusaciones, hay muchas caídas y nosotros necesitamos un abogado a nuestro lado, el Espíritu Santo es el que responde por nosotros, quién se deja guiar por el Espíritu Santo no tiene que preocuparse por lo que tiene que pensar, ni qué decir, ante sus enemigos, quien se deja conducir por el Espíritu Santo es le va indicando que hacer y cómo hacer la voluntad de Dios el Espíritu Santo, él le va indicando que hacer y cómo hacer la voluntad de Dios».
«El Espíritu Santo también se compara con una luz: “Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, enciende en ellos el fuego de tu amor”, la luz es la que nos indica el camino que hemos de seguir para no equivocarnos tanto en esta vida, desde el día del bautismo ustedes recibieron una luz y ahora otra vez se les va a entregar como un signo de que la luz está en ustedes, de que ustedes están en la luz y de que ustedes tienen que ser luz también para los demás.
Es hermosa la misión que Dios nos concede, estar en la luz y ser luz para los demás».
«También otra imagen hermosa del Espíritu Santo es la imagen del maestro, el Espíritu Santo es un maestro que Dios los pone siempre al lado para que nos enseñe a caminar y para que nos enseñe un estilo de vida, para que nos enseñe hablar el idioma de Dios, porque como yo acostumbro decir, Dios sabe todos los idiomas del mundo y re gusta que cada quien le hablé en su propio idioma, pero él tiene su propio idioma y los que no saben hablar el idioma de Dios por más que hagan esfuerzo siempre estarán con el problema de no entenderse con Dios, el idioma de Dios es el amor, el amor con el que nos ha hecho, el amor con el que colaboraron nuestros padres para que fuéramos lo que somos, el amor que Dios nos manda desde muchas direcciones con el único objetivo de hacer de cada hombre y de cada mujer un destacado ciudadano y un destacado cristiano; aprender el idioma del amor es como todos los idiomas, implica mucho esfuerzo, mucho trabajo, hablar el idioma del amor es un arte que se va puliendo cada día y gracias a Dios tenemos hermanos y hermanas en la iglesia que han sido destacados en este sentido y que también nos pueden ayudar a salir de la mediocridad y a ser destacados en todo lo bueno porque para eso Dios nos ha hecho; en este sentido también se dirige para ustedes el Evangelio que acabamos de escuchar, hace ya unos domingos que empezamos este Evangelio del capítulo 6 de San Juan, si recuerdan comenzamos con la multiplicación de los panes, en el que Jesús con cinco panes y dos pescados da de comer a más de 5 mil hombres, sin contar mujeres y niños, como para ayudarnos a entender la trascendencia del milagro, para ayudarnos a entender que lo importante no fue la multiplicación, sino quién, quién lo multiplicó, él es el pan de vida, pero todavía más, el que coma el pan de vida también se convierte en comida para los demás; eso fue lo que espanto a los discípulos de Jesús, por eso los que no entendieron el milagro se fueron retirando, primero fueron las multitudes, luego fueron los discípulos, y ahora solamente quedan los 12, con esa hermosa profesión de fe de Pedro: “Señor a quién iremos, tú tienes palabras de vida eterna”, pero, como no es tan fácil hermanos y hermanas, no están fácil dejarnos comer por los demás, que es el mensaje final del Evangelio, el que se alimenta de la Eucaristía es Eucaristía también para los hermanos, como no es tan fácil entender este hermoso Evangelio, los mismos discípulos terminaron retirándose, los apóstoles terminaron alejándose de él, el último día sólo estaba María y Juan; está hermosa parábola nos desafía hermanas y hermanos, para salir de nuestra comodidad, para salir de nuestros esquemas, para salir de nuestra mirada corta y ayudarnos a mirar lejos sabiendo que, que solamente así podremos encontrar la felicidad, la felicidad plena que se empieza a vivir desde la tierra y se vive eternamente en el cielo», concluyó.
📸 Alejandro Carreón Jiménez