FIESTA PATRONAL Y CONFIRMACIONES, Parr. San Pedro y San Pablo.

| julio 1, 2018

Cadereyta de Montes, Qro., 29 de junio de 2018.

La comunidad parroquial de San Pedro y San Pablo apóstol , ubicado en Cadereyta de Montes, Qro., el día 29 de junio de 2018, en el marco de la celebración  de la  fiesta patronal, recibieron la visita de  Mons. Faustino Armendáriz Jiménez, IX  Obispo de Querétaro, quien presidió la Solemne celebración Eucarística en la cual, hizo participes de la gracia del segundo de los Sacramentos de la Iniciación Cristiana, a un nutrido grupo de fieles parroquianos conformado por Jóvenes,  niños y niñas,  quienes después de haber sido presentadas por el Señor Cura, al Pastor Diocesano y haber recibido una adecuada catequesis pre sacramental en su comunidad parroquial, recibieron de manos de Mons. Faustino, el  Don del Espíritu Santo, en el Sacramento de la confirmación.

Participaron de esta Santa Misa, un nutrido grupo de fieles, conformado por papás, padrinos, familiares y amigos de los confirmandos;  así como de los  Agentes de Pastoral Parroquial.

Homilía Mons. Faustino, expresó:

Muy queridos,  hermanos sacerdotes hermanos de esta comunidad,  les saludo a todos con afecto, saludo a las catequistas y a los catequistas, que se entregan para formar a sus hijos, para ayudarles a crecer en la fe y creo que debemos resaltar nuestro reconocimiento especial para ellos;  de tal manera que valoremos este gran esfuerzo que hacen, junto con los sacerdotes, para que conozcan más a Dios, para que conozca más los regalos de Dios, como en esta ocasión, el gran Don del Espíritu Santo. Estamos aquí, porque venimos a acompañar a estos niños, pero también un motivo es la fiesta de esta comunidad, el patronazgo de San Pedro y de San Pablo.

Sin duda, el congregarse como comunidad es un signo de la unidad de esta parroquia. Pero también, es un signo de la fe que ustedes profesan,  porque quienes aceptan ser padrinos,  los papás que envían a sus hijos a la formación y hoy les acompañan, es también una manifestación de un trabajo y que a lo largo de años se ha hecho en la comunidad parroquial y que se sigue realizando; no en vano, tenemos ese letrero “Nuestra parroquia en Misión Permanente” ese es un gran compromiso y es una tarea que se hace,  pero dice Papá Francisco: “todavía es una tarea pendiente”.

Hoy, tenemos la oportunidad de inspirarnos en quienes presiden este templo, San Pedro y San Pablo, ellos fueron Mártires, como nosotros lo sabemos y como la iglesia lo reconoce,  uno murió en el año 64 después de Cristo San Pedro y el otro 3 años después San Pablo,  uno crucificado con la cabeza hacia abajo y el otro degollado decapitado.

Sin duda, la vida de estos grandes santos que son considerados como la columna de la Iglesia Apostólica, se nos narra en la Palabra de Dios,  que hemos escuchado;  por un lado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, se nos da testimonio de la valentía de Pedro, por manifestar su fe, Pedro es encarcelado, metido en la mazmorra.  Sin embargo a pesar de sufrimiento, el cantaba salmos, alaba a Dios, él seguía creyendo en Jesús y de esto daba testimonio incluso a los custodios que lo vigilaban.

Y esa fe de San Pedro, hace que Dios actúe y nosotros escuchamos, como es el Ángel del Señor en la Biblia, la presencia del Señor ante un ser humano,  en este caso San Pedro,  toca a  San Pedro y -le dice-  “levántate” se hace presente y las cadenas que lo atan se caen. Eso es lo que pasa cuando Dios nos toca.  Esto es lo que sucede cuando toca nuestro corazón y se hace presente en mi vida, soy liberado de todas mis esclavitudes, que seguramente en muchas ocasiones y en muchos son bastantes y sin duda por mil motivos, por apegos, por odios, por resentimientos, por envidia, por discusiones, incluso en la familia.  Pero al final son esclavitudes, aquellas argollas y cadenas seguramente hacían sufrir a Pedro.

Nuestras esclavitudes siempre nos harán sufrir y nunca alguien dirá, a mí me gusta sufrir, podemos canalizar el sufrimiento y ofrecérselo a Dios, pero nunca el ser humano puede decir, venga el sufrimiento. San Pedro sufría y nosotros seguimos sufriendo, quizá más porque nos falta Dios,  quizá porque Dios no ha tocado nuestra vida, hace dos días estuvimos en misión, en visiteo misionero en el centro histórico de Querétaro y fuimos a las plazas, con más de un centenar de misioneros, fuimos a abordar todos los que circulan por ahí y hablarles de Dios y del amor de Dios.  Cuantas esclavitudes vemos reflejadas, no solamente en los rostros, sino, en aquellas historias que surgen de manera inmediata,  cuando saben que somos enviados de Dios,  cuando saben que somos Misioneros y más cuando se dan cuenta de que un sacerdote anda interesado por ellos, en la calle, en la plaza. Historias que  brotan del corazón del hombre y eso nos ayuda a creer más en Dios; porque Dios es el que hace la obra, Dios es el que nos libera de las esclavitudes y nosotros venimos  a ser instrumentos suyos, para que se rompan  las cadenas que esclavizan al ser humano.

Hermanos, ese es el camino, por eso, Dios toca a Pedro y las puertas se abren,  dice el libro de los Hechos de los Apóstoles, “Milagrosamente”. Al hombre a la mujer que ama a Dios,  que vive con Dios en su corazón , las puertas se le abrirán,  Dios estará con él,  es curioso como el Ángel del Señor lo acompaña hasta que sale de la prisión, y en la primera esquina,  -dice la palabra de Dios- que desaparece.

Hermanos, Dios  no nos libra de nuestros angustias y problemas, pero nos los quita,  porque somos seres humanos y en su momento, por nuestra torpeza. Estamos sujetos a esas esclavitudes si  nosotros queremos vivir como esclavos,  Si vivimos en la verdad vivimos libres. Y detrás de nosotros mismos y de nuestras esclavitudes siempre está el maligno, detrás de nuestras libertades y de nuestras alegrías y vivir siempre estará Dios.

San Pedro, sale y reconoce  que la presencia de Dios, es realidad. Y seguramente, esa fue la misma experiencia de San Pablo largo de toda su vida, porque San Pablo,  narra la experiencia de su vida  y –dice- ha trabajado tanto por Cristo, que ahora les dice: “El final se acerca, el final se acerca, y  yo todo lo he dado por Cristo y para mí,  mi vida ha sido Cristo y ahora me preparo para la muerte y el morir para mí será una ganancia”.

San Pedro y San Pablo, son los dos  Apóstoles de Jesús,  dos modelos para seguir, dos modelos para esta parroquia, que ellos  los inspiren para seguir adelante y sobre todo con la convicción de que como ellos  tienen la fuerza del Espíritu de Dios, para realizar esa tarea, tienen la valentía para decirle tú eres el Dios vivo, para decirle al Señor, Señor, tienen la convicción para decirle “para mí la vida es Cristo y la muerte una ganancia” tenemos nosotros el Espíritu Santo, que nos lanza a trabajar por Cristo.

 Nosotros somos la esperanza de nuestra Iglesia, Nosotros somos la esperanza de Cadereyta, nosotros somos la esperanza de nuestras familias, que nadie nos venga a decir lo que tenemos que hacer, cuando tenemos a Cristo que nos orienta. Cuando tenemos la Palabra de Dios,  la que nos hace salir de nuestros problemas y esclavitudes, que solamente sea Dios, el que nos indique el camino.

 Hoy invocamos la presencia del Espíritu Santo, en la Confirmación para estos niños, pidamos por ellos, para que estos niños sean mejores cristianos que nosotros, mejores discípulos de Jesús, porque a veces nos damos cuenta de que le debemos tanto a Dios, de que no nos hemos entregado como debíamos, que no hemos valorado los regalos que Dios nos ha dado.

 Pidamos por estos niños, niñas y jóvenes, para que sean grandes seguidores de Cristo;  que sean mucho mejores que nosotros, para que, ellos fortalezcan cada vez más la Iglesia y con la ayuda de los Apóstoles y con la ayuda de María, sea realmente Cadereyta una Iglesia Misionera y el Misión Permanente.

Colaboración: Equipo Parroquial de Comunicación Parr. San Pedro y San Pablo,Cadereyta.

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