Visita Pastoral a la Parroquia San Alfonso María de Ligorio. Decanato San Pedro Apóstol. 03 de junio de 2024.

Visita Pastoral a la Parroquia de San Alfonso María de Ligorio
Decanato San Pedro Apóstol
3 de junio del 2024
–Bienvenida
Monseñor Fidencio, acompañado por el Pbro. Rogelio Olvera, Vicario Episcopal de Pastoral y el Pbro. José Ignacio Ruiz, Cronista de la Visita Pastoral, llegó con la Biblia en alto y la colocó sobre la cabeza del Pbro. Noé Castillo, Decano, y de algunos laicos.
Después se encontró con el Pbro. J. Martín Felipe Reséndiz, quien lo esperaba también con la Biblia abierta. Don Fidencio le colocó la Biblia en la cabeza y luego le dio un abrazo.
Caminaron todos al templo y en el oratorio a San José hicieron un momento de oración.
En la entrada del templo el Obispo besó la imagen de Cristo que le presentó el párroco y tanto la imagen como la Biblia fueron levantadas para que el pueblo las pudiera ver.
–Oración
En el templo abierto el Pbro. Martín dirigió el rezo de la oración por la Visita Pastoral, luego el Pbro. Noé dio lectura a la circular que anuncia la Visita Pastoral, el Pbro Rogelio a la monición sobre la indulgencia plenaria.
Se rezó la Hora Tercia.
En la reflexión Mons dijo:
“En la entrada del templo el Párroco levantó la imagen de Cristo y yo me puse delante de él con la Biblia abierta, para que ustedes vieran que quien los visita no es la persona del Obispo, es la Palabra que se hizo carne y la Palabra que vino a cumplir una misión y la terminó en la cruz en donde Él nos dio vida eterna, de tal manera que los hijos de Dios no se mueren, los hijos de Dios se transforman. La palabra de Dios se hizo carne y se abrió de brazos para darnos vida y salvarnos.
Mientras ustedes veían la Biblia y a Cristo, yo los veía a ustedes, la Palabra que se hizo carne en cada uno de ustedes. La encarnación alcanzó a todos, los del pasado, los del presente y los del futuro. El objetivo de la Visita es que los que vinimos a visitarlos alcancemos a ver la Palabra encarnada en ustedes y ustedes puedan ver que la palabra encarnada es un signo visible en el Obispo, en los sacerdotes, en las hermanas y hermanos que los visitan”.
Les dijo además que de acuerdo al Papa Francisco, la Visita Pastoral se resume en seis verbos:
1. Iluminar: “Yo soy la luz del mundo” y tú también tienes la misión de ser luz para los demás.
2. ⁠Bendecir: Dios nos bendice todos los días.
3. Vivificar: darles vida.
4. ⁠Levantar: Dios siempre está a nuestro lado para ayudarnos.
5. ⁠Sanar: Dios nos provee de muchas defensas y nos visita para sanarnos.
6. Liberar: viene a liberarnos de los vicios y adicciones que nos van encarcelando.
Recordó a los presentes que Dios siempre nos visita y finalmente los exhortó a abrir sus corazones para recibir las gracias y bendiciones que les trae la Visita Pastoral.
Antes de la oración final de la Hora Tercia se cantó el himno a san Alfonso y después se tomó la foto del recuerdo.
–Asamblea Parroquial de Pastoral
La Asamblea se llevó a cabo en el salón Jordán. Los miembros del Consejo se presentaron indicando nombre, cargo y tiempo que llevan en él; también se presentaron quienes acompañan a Monseñor Fidencio.
Para iniciar el diálogo el Obispo les pidió reflexionar un momento en las alegrías y tristezas de los 29,000 habitantes de esta comunidad parroquial que el Consejo representa.
Los felicitó por el gran número de pequeñas comunidades y les comento que en cada comunidad deben prevalecer cuatro cosas:
1. Rezar
2. Reflexionar la Palabra de Dios
3. Solidaridad – ayudar al otro
4. Koinonía – vivir como hermanos
Habló de la estructura del Consejo Parroquial de Pastoral:
Nivel uno – animadores de los sectores parroquiales.
Nivel dos – encargados de las tres Tareas Fundamentales y tres Comisiones Diocesanas.
Y se entabló un diálogo sobre las alegrías y tristezas presentes en esta parroquia.
Los exhortó a ver, escuchar y ayudar al hermano.
Se tomó la foto con el consejo y a las 12:20pm se tuvo un receso.
A las 12:50pm se retomó el trabajo con el Consejo Parroquial de Pastoral y el Pbro. Rogelio explicó el proceso que está llevándose en la diócesis para la evaluación y actualización del Plan Diocesano de Pastoral en su V etapa y los ayudó a fortalecer su objetivo parroquial.
–Visita a las capillas
Por la tarde Monseñor Fidencio, el Párroco y el Decano, visitaron las capillas pertenecientes al territorio parroquial.
1. Atongo – La Virgen de Guadalupe
Monseñor habló sobre que la Esperanza no es una idea, está en las mujeres, en los jóvenes, en los pobres, en cada uno.
Les leyó el evangelio de san Mateo en el pasaje de la genealogía de Jesús, e hizo referencia a que la palabra que más se repite es “engendró”, Dios nos ha engendrado y cada engendro es una esperanza.
La esperanza es lo que nos motiva a cambiar y a caminar como hermanos.
Dios quiere que entendamos que su Hijo se engendró.
El día que nos bautizamos tenemos los genes de Dios y Dios tiene nuestros genes, por eso vino Jesús, por eso se engendró.
2. Presa de rayas – Virgen de Guadalupe
En esta capilla nuestro Obispo le habló a los presentes sobre el Bautismo de Jesús.
3. El Lobo – Virgen de Guadalupe
En esta tercera capilla Monseñor hizo referencia a la pandemia, porque fue de las primeras comunidades que visitó como Obispo de la Diócesis de Querétaro. Hizo una analogía a que debemos usar un cubrebocas para lo que decimos, sana distancia para respetar a los demás y manos limpias que sirvan para ayudar y servir a los demás.
4. La Griega – Virgen de Guadalupe
Monseñor Fidencio agradeció al Párroco por el servicio, diciendo: “dónde está el párroco, donde está un sacerdote, está el Obispo y más allá del Obispo, está Dios”.
Les dijo que persignarse es bonito pero es un compromiso, porque en nombre del Padre voy a crear y recrear. En nombre del Hijo voy a salvar y en nombre del Espíritu voy a dar vida.
Al despertar debemos hacer la oración del salmo: “Abre Señor mis labios y mi boca proclamará tu alabanza” y al terminar del día: “Dios mío ven en mi auxilio, Señor date prisa en socorrerme”.
En todas las capillas nuestro Obispo llegó con la biblia abierta e invitó a los presentes a rezar un Padre Nuestro y un Ave María mientras los rociaba con agua bendita.