TOMA DE POSESIÓN CANÓNICA Y LITÚRGICA PBRO. OMAR NEFTALÍ ARREOLA BENAVIDEZ.

San Pedro Escanela, Qro., a 03 de marzo de 2022.

Mons. Fidencio López Plaza, X Obispo de la Diócesis de Querétaro, presidio la Santa Misa, en la cual el Pbro. Omar Neftalí Arreola Benavidez, tomo posesión de la Parroquia San Pedro, en San Pedro Escanela, Qro.  el día 03 de marzo de 2022.

En primer lugar se dio lectura al decreto con el cual se le da el nombramiento al nuevo párroco, con el fin de que lleve a cabo 3 principales tareas, que son: la de santificar, enseñar y gobernar, posteriormente se hace la profesión de fe, el juramento de fidelidad, así como la entrega de los lugares litúrgicos celebrativos, quedando así constituido como nuevo pastor de su comunidad parroquial. 

En el momento de la homilía Mons. Fidencio les compartió diciendo: “Un saludo y un agradecimiento a mis hermanos sacerdotes, les agradezco a mis hermanos sacerdotes porque es un signo de fraternidad y comunión que estén acompañando, saludo a los hermanos que vienen de la parroquia del Sagrado Corazón y desde luego agradecemos la presencia de los familiares amigos e invitados y feligreses de esta parroquia bajo el patrocinio de San Pedro Apóstol.

 Dos motivos sobresalen en este día y en esta celebración, el primer motivo es: darle gracias a Dios por la vida el trabajo del padre José Guadalupe Reséndiz Mejía, en esta parroquia, Dios y ustedes saben de la entrega y sacrificio que ha dejado aquí por 6 años; padre Guadalupe, te agradezco todo tu trabajo en esta parroquia.

El segundo motivo es: para presentarles a su nuevo párroco el padre Omar, él no viene aquí por su cuenta, Jesucristo el buen pastor ha dejado en la responsabilidad de los obispos y en los que el consulta para ir buscando el mejor bien de los sacerdotes y del pueblo, y él está aquí con la alegría el gozo y la libertad del día de su ordenación sacerdotal; gracias padre Omar por tu disposición.

En este contexto les comparto tres breves reflexiones, primera sobre el amor de Cristo, otra reflexión sobre la cuaresma y otra sobre la palabra de Dios que acabamos de escuchar.

La primera reflexión, en las visitas pastorales he visto como el decanato de San junípero Serra, y como sus parroquias se han vestido de blanco y amarillo, esos colores son el color de la bandera que nos dan identidad a los cristianos católicos, el blanco representa entre otras cosas al ropón con el que te bautizaron, con el que recibiste el bautismo, la confirmación y la primera comunión, es el signo de la identidad de un cristiano que el día de su bautismo queda limpio y tiene la visión de mantenerse limpio.

Por eso, Jesús el día de nuestro bautismo nos ha equipado de muchos recursos, para que mantengamos limpios la dignidad bautismal y llegamos limpios al cielo, porque solo los limpios pueden ver a Dios en esta tierra y después eternamente en el cielo.

Y el amarillo es el signo de la iglesia, que está de puertas abiertas para recibir a todos y que sale a buscar especialmente a los más alejados, a los que ahora quedan descartados, a los excluidos en la vida diaria, cuando vean esos dos colores recuerden la grandeza de ser cristianos católicos y también la gran responsabilidad que tenemos.

Segunda reflexión es una reflexión sobre la cuaresma: que apenas ayer comenzamos, ya sabemos que la ceniza es un sacramental, por lo cual no es pecado no recibirla, pero es un signo milenario que ha convocado a miles de hombres para comenzar el tiempo de preparación para las fiestas de la Pascua, los cristianos nos sentimos identificados con la ceniza, cuando nos acercamos en peregrinación inclinamos la cabeza y escuchamos “Acuérdate que eres polvo y en polvo te has de convertir” o “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.

Nosotros recordamos nuestro origen pues Dios nos hizo de barro, pero no de cualquier barro, fue un barro especial porque él mismo lo tomo en sus manos, lo amaso y nos hizo a su imagen y semejanza, por eso es hermoso inclinarse y ver la tierra de la que venimos y escuchar estás hermosas palabras, que son las palabras que nos recuerdan nuestro origen que nunca debemos olvidar, porque así comenzamos un camino de purificación, recordando a estas dos cosas que acabo de explicar.

 Y así llegar al sábado Santo y otra vez se inclinar la cabeza para recibir ahora el agua bautismal, qué nos recuerda que como cristianos el día que nosotros fuimos bautizados se nos abrió el cielo, y también el Espíritu Santo descendió sobre nosotros, el agua bautismal no recuerda el origen como cristianos que somos habitantes de un mundo nuevo al que estamos llamados todos.

Por eso queridos hermanos la cuaresma es un tiempo de conversión, de conversión personal, de conversión pastoral y ahora el Papa también nos dice, una conversión sinodal, qué quiere decir la conversión de toda tu persona, de toda tu familia, de toda tu comunidad, de todo el decanato.

Estamos en el momento en que estamos invitados todos a la conversión, “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”, es una palabra que nos irá recordando todo está cuaresma para poder celebrar la fiesta de la fiesta la fiesta de la Pascua, la fiesta del triunfo de la vida sobre la muerte y así caminaremos con nuestras luces encendidas hasta la fiesta de Pentecostés, en qué la iglesia se manifestará como signo del Sacramento de la salvación, la iglesia es el signo de esta salvación que peregrina hacia los cielos nuevos y la tierra nueva, que Cristo nos enseñó.

Y ahora una palabra sobre el Evangelio que acabamos de escuchar: es necesario que el hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos y los escribas, que sea entregado a la muerte, estas palabras las dijo Jesús y vio que era necesario ahora también que no todo en la vida es gozo, también sufrimiento y por eso nos dice: “el que quiera seguirme, que tome su cruz y me siga”, en efecto de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo; dice San Agustín un hombre muy destacado en el siglo IV,  decía qué: “Hay dos amores, el amor así mismo, hasta olvidarse de Dios y el amor a Dios hasta olvidarse de sí mismo”,  unos construyeron la ciudad de Dios, otros la ciudad del mundo, porque los egoístas no quieren entrar al cielo y por eso es necesario defender este hermoso Evangelio que nos pide poner atención en este regalo inmenso y maravilloso que Dios nos ha hecho de la vida, y qué es una vida para darse a los demás, nosotros no hemos nacido para nosotros mismos, hemos nacido para los demás, para descubrir el gozo de darnos a los demás, que Dios nos conceda vivir y mantenernos firmes en el camino de la fe, que sea una cuaresma nueva que nos haga ver las maravillas y los dones que Dios nos conceda ver. Que Dios así nos lo conceda. Que así sea.

Al finalizar el Padre Omar agradeció la oportunidad de poder servir en esta comunidad y se encomienda a sus oraciones, para poder dar ese testimonio y derramar el bien que Dios quiere en esta parroquia, los feligreses le brindaron un aplauso, y Mons. Fidencio les dio la bendición.