SANTO DEL DÍA: SAN JOSÉ DE CUPERTINO, PATRON DE LOS VIAJEROS EN AVIÓN, Y LOS ESTUDIANTES EN EXÁMENES.

San José de Cupertino
San José de Cupertino fue un fraile napolitano considerado patrón de los viajeros en avión, los aviadores, las personas con discapacidad intelectual y los estudiantes en exámenes, esto último por las dificultades que debió atravesar en su etapa de estudiante.
José María Desa nació en Copertino, Lecce, el 17 de junio de 1603. Fue el menor de los hijos de Félix y Francisca Panaca. Fue educado cristianamente por su madre, y tuvo una inclinación a la vida religiosa desde muy joven .
Después de ser rechazado dos veces por la comunidad franciscana, debido a su escasa educación, fue aceptado como hermano lego por los capuchinos, pero antes del primer año fue expulsado por su ineptitud.
Gracias a la ayuda de Juan Donato Caputo, ingresó como terciario y mandadero en el convento de Grotella de los padres franciscanos.​ Su humildad, su amabilidad, su espíritu de penitencia y su amor por la oración, hicieron que se ganara el aprecio de los religiosos y en 1625, por votación unánime de todos los frailes de esa comunidad, fue admitido como religioso franciscano.
No era buen estudiante y en el examen definitivo antes de ser ordenado, el obispo examinó a los primeros diez candidatos y respondieron tan maravillosamente bien todas las preguntas, que el obispo dijo: «¿Para qué seguir examinando a los demás si todos se encuentran tan formidablemente preparados?» y de esta manera aprobó los exámenes José de Cupertino. Todas estas circunstancias fueron interpretadas como providenciales. Los estudios realizados sobre la vida de José de Cupertino señalaron reiteradamente que manifestó diversos fenómenos místicos de orden corporal.​ Entró en éxtasis en numerosas ocasiones. Cuando estaba en éxtasis no sentía nada, aunque lo pincharan con agujas, le dieran golpes con palos, o le acercaran a sus dedos velas encendidas.
Muchos enemigos empezaron a decir que se trataba de meros inventos y lo acusaron de engañador. Lo enviaron frente al papa Urbano VIII y estando hablando con el papa, José de Cupertino entró en éxtasis y levitó, siendo visto por el mismo Urbano VIII. El príncipe protestante Juan Federico, duque de Brunswick-Luneburgo, también vio las levitaciones y quedó tan impresionado por el fenómeno, que se convirtió al catolicismo.