Palabra Dominical: Buscando a Jesús

DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA
Lc. 2, 41-52

Este relato parece ser un anticipo de la historia y vida de Jesús, toda ella centrada en la defensa de los intereses de Dios, su Padre. En Jerusalén, durante la primera Pascua, Jesús se desmarca ya del entorno familiar y pronuncia sus primeras palabras en el evangelio para dejarlo muy claro.

No es fácil entender los planes de Dios. Ni siquiera María entiende. Pero hay tres pasos fundamentales para entrar en comunión con Él:

1. Buscarlo: “José y María se pusieron a buscarlo”.

2. Creer en Él: María es “la que ha creído”.

3. Meditar la Palabra de Dios: “María conservaba todo esto en su corazón”.

La meditación de María le permite ahondar en el sentido de la misión de Jesús. Pero su particular cercanía a Él no le exime del proceso, por momentos difícil, que lleva la comprensión de los designios de Dios. Ella es, como discípula, la primera evangelizada por Jesús. Ella también debe reconocer los signos del Mesías. José y María, al igual que Jesús, debían crecer en gracia y sabiduría. Pero también nosotros…

Esta parte del Evangelio nos presenta un modelo de familias: La de Nazaret. Jesús, María y José vivieron en estrechez y afrontaron conflictos. Un día en el viaje a Jerusalén se les extravió el niño, lo buscaron por tres días; se les había eclipsado la presencia física de Dios. Les quedaban las otras presencias. Esas que nosotros por la fe comprobamos y sostenemos.

La invitación es a buscar a Jesús. Buscar equivale a indagar, escudriñar, preguntar por algo o por alguien. Evidentemente, el que busca la verdad la encuentra. Pero hay personas que no buscan nada porque tienen de todo o porque no tienen esperanza, o no tienen ganas. Hay que saber buscar y disponerse a conseguir lo que se desea. Dios nos sale al paso y debe ser buscado. A veces desaparece de nuestro entorno y lo perdemos de vista. Pero cuando lo buscamos con sincero corazón lo encontramos; más aun no es Él quien se aleja, nosotros nos alejamos de Él.

Que el encuentro con Jesús vivo sea una ocupación constante en el Nuevo Año, Año de la Fe, de tal manera que si este gran acontecimiento sucede, seguramente la felicidad será permanente.

“Señor, en este día especial de vida familiar, te pedimos por todas las familia; por las que sufren desencuentros y vacíos; por las que se rompen y sienten desarmonía; por las que viven juntas sin amarse; por las que se frenan al crecimiento mutuo; por los que no saben disfrutar los pequeños detalles; por las que necesitan alegría en su casa; por las que valoran el tener por encima del ser; por las que comparten lo que son, saben y tienen… Envuelve en tu amor de Padre a toda la familia humana… Amén”.

¿Qué dice el Catecismo de la Iglesia Católica?: “El hallazgo de Jesús en el templo es el único suceso que rompe el silencio de los evangelios sobre los años ocultos de Jesús.  Jesús deja entrever en ello el misterio de su consagración total a una misión derivada de su filiación divina…”.

 

† Faustino Armendáriz Jiménez
Obispo de Querétaro