EUCARISTÍA EN LA ASAMBLEA DEL DECANATO DE SANTA ANA.

Parroquia de Nuestra Señora del Rosario y del Rayo, 16 de febrero de 2022.

El día 16 de febrero de 2022, se llevó a cabo la Asamblea del Decanato de Santa Ana y se concluyó con la Santa Eucaristía, la cual fue presidida por Mons. Fidencio López Plaza, la cual tuvo como cede la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario y del Rayo.

En la Homilía Mons. Fidencio López Plaza, pidió a cuatro sacerdotes pertenecientes a este decanato, que participaran con una reflexión:

Pbro. Alejandro Sánchez Ruíz compartió diciendo: “con relación a la pregunta ¿Qué ves, que veo yo? Observo dos gestos o acciones en el Evangelio primero, como Jesús le presentan un ciego pero él no lo cura no obra dentro del pueblo o la ciudad, el Evangelio dice: “que lo sacó del pueblo”, algo así, nos deja entrever la intimidad que tiene el ciego con Jesús, fuera del bullicio, del ruido y del ajetreo de la gente.

Y segundo, qué Jesús pudiéndolo sanar en una sola acción, no porque no pudiera, es una catequesis que nos presenta a San Marcos, sucede que el ciego apenas comienza a haber un poco y es necesario entonces que Jesús vuelva a actuar y tocar los ojos de aquel ciego, y me parece que estas dos acciones son muy significativas porque, igual en la intimidad de nosotros con Jesús y también permitir que él siempre esté tocándonos para poder ver la luz.

Pbro. José Félix Domínguez Aguilar, del compartió de la primera lectura del apóstol Santiago, decía que, “no hay que contentarnos con solo escuchar la palabra, sino ponerla en práctica” ya que está nos santifica, “padre: te pido que los santifiques en la verdad, tu palabra es la verdad”.

Ese es el mensaje que vamos a transmitir a los siguientes años, porque la palabra nos congrega, nos reúne y nos anima a crecer en santidad, luchemos por alcanzar la santidad, sin la cual nadie podrá ver a Dios, y ese es el camino de la vida, caminar en santidad para que cuando contemplemos el señor, nos dará la posibilidad de traer a más hermanos, con este testimonio de vida en la palabra de Dios.

Pbro. Fr. Manuel Antonio Flores García, O.A.R. el compartió lo siguiente: “Durante estos dos años de pandemia, hemos crecido en muchas cosas y hemos incursionado en otras, por ejemplo la pastoral de la comunicación, en la parroquia nos inventamos un programa, la pastoral social ha estado al máximo, la pastoral litúrgica también estado en máximo, pero al principio de la pandemia, no comprendíamos porque las autoridades no permitían que entraran los niños, y adultos mayores, ni los jóvenes y ahora veo que han sido los más castigados por la pandemia.

Yo veo que al terminar esta pandemia será un reto muy grande, volver a reunir a tantos jóvenes niños y adolescentes, pues yo lo vea así en mi parroquia.

Ante la pregunta: ¿Qué ves?  pensaba en la familia de un decanato, con sus alegrías, angustias, esperanzas y que está expresión “que estamos nadando contra corriente” y de un decanato sobre todo invitándolos a tener presente, y poner en práctica la palabra con estos cuatro criterios de la vida cristiana, de la vida espiritual.

Ya lo hemos mencionado en esta asamblea, primero la Caridad, a Dios, al prójimo, a nosotros mismos, a la creación, a la casa;  como segundo criterio de la vida espiritual, para poner en práctica esta palabra y luchar contra corriente, la conversión y la conversación que hemos hecho como ya han compartido todos los padres, han despertado.

Tercer criterio de la vida espiritual para luchar contra corriente, la iglesia doméstica, qué son las familias y vida de oración que algunas familias lo siguen haciendo, ante la dispensa del cuidado de nuestra salud y cuarto criterio de nuestra vida espiritual, es el trabajo y el cumplimiento de nuestro deber, los remarcaban diciendo los que estamos aquí, porque somos conscientes de nuestro ser bautizados, pongamos en práctica “nadar contracorriente” con estos criterios de la vida espiritual.

Monseñor Fidencio concluyó diciendo: esta palabra de Dios tiene dedicatoria para ti y para tu consejo y para tu parroquia y para este decanato. Hoy Dios nos dedica este evangelio y nos pone frente a nosotros a un ciego, qué tiene estas tres experiencias primero no ver nada, segundo ver hombres que parecen árboles y tercero ver claro, y desde luego que nos pide que nos identificamos porque tiene dedicatoria para cada uno; ¿Cómo estás? ¿No ves nada?, ¿Ves árboles, o hombres que parecen árboles? o ¿ves con mucha claridad?, los que ve nada dicen qué hay que dejarse de tomar de la mano de él, para que nos saqué del pueblo, es decir que no saqué de nuestra quietud, de nuestras comodidades, para que nos saqué de nuestra zona de confort y nos pone en camino, y luego deja que te toque tus oídos, que Dios nos ayude pues a ubicándose a dejarnos tocar por él.

La otra reflexión, nada más para hacer razonar el salmo con el que respondimos a la palabra de Dios, “quién será grato a tus ojos señor” y ahí ese mismo salmo nos dice quién es grato, en este momento yo digo: que es grato según en la primera lectura, el qué es veloz en escuchar a Dios y a sus hermanos, ese es grato y el que es lento para hablar y el que es lento para enojarse ese es grato, es grato el que vigila su lengua para que no diga tonterías, es grato el que realiza en el día lo que dice en la mañana, porque si él no abre los labios quién sabe qué cosas iremos a decir.

Y tercero dice la carta de Santiago, qué es grato el que escucha y pone en práctica la palabra de Dios, es lo primero escuchar y obedecer la Santa Palabra de Dios y podríamos decir en cuarto lugar es grato el que se reconoce en su realidad de ciego, de medio ciego, o con vista clara y se deja conducir por la mano de Dios y tocar por él.

Además de lo que ya ha ocurrido en este momento, en un momento también nos tocará con la hostia, y recorrerá todo nuestro cuerpo en la sagrada comunión, porque él no quiere que sus hijos estén ciegos, quiere que tengan lucidez y por eso recorrerá nuestro cuerpo para recordarnos que el ideal es que lo comulgamos, y lo sirvamos en nuestros hermanos. Que así sea.

Al terminar Mons. Fidencio les dio la bendición, se tomaron la foto del recuerdo y pasaron a la convivencia fraterna que se prepara para esta ocasión.