DESDE LA CEM: San Francisco Javier, testigo y maestro

San Francisco Javier, testigo y maestro (1506-1552)
“Hay de mi sino predico el Evangelio”[1]

El 3 de diciembre la Iglesia universal celebra a San Francisco Javier (S.XVI), Patrono de las Misiones. Compañero de San Ignacio de Loyola quien fundaría la compañía de Jesús. Convencido por San Ignacio “de que nada le sirve al hombre ganar el mundo entero, si se pierde a si mismo[2], desarrolla su acción misionera y su labor evangelizadora en Asia, principalmente en la India y Japón.

Francisco Javier lleva acabo el llamado de Jesús cabalmente “Vayan por todo el mundo a Predicar el Evangelio a toda la Creación[3]. En aquellas tierras lejanas no tiene otro interés que el de hacer presente a Cristo. Y para ello inicia una ingente obra de traducción del Evangelio a las lenguas orientales, inculturando el Evangelio, aunque muy básico pero con su ardor y celo misionero que perdura hasta el día de hoy.

Hablar de Francisco Javier es hablar de la vocación misma de la Iglesia, ser misionera. Ser una Iglesia de salida, yendo al encuentro del otro. Hombre que hablo con las diferentes culturas por donde paso. Comunicador nato, procuraba enviar periódicamente sus informes a Ignacio de Loyola y compañeros. Sus cartas hablan de su actividad misionera constante, describen las nuevas tierras y sus habitantes, sus costumbres, los peligros que debe sortear, de cómo ha predicado a hombres de distintas lenguas y condición, en diferentes latitudes y deferentes situaciones; por su predicación y testimonio ha convertido al Evangelio a muchos pueblos que no conocían a Cristo y que se pueden contar por millares los que con sus manos ha bautizado.

Desde que salió desde Lisboa, Portugal, como representante Papal, recorrió las indias orientales, no sin antes pasar por Mozambique y Malindi, Kenia en África. Predicó, visitó y curó enfermos por donde pasaba. Desde Malaca (Singapur), zarpó para el Reino de Saipán (Japón).  De hecho hoy en día, en Kagoshima, donde arribo en 1549, se encuentran cristianos que provienen de aquellos que fueron bautizados por el mismo Francisco Javier y se encuentra una Iglesia en su honor recordando su presencia en este pueblo Japonés.

Después de misionar en 13 países, con un ardor misionero, buscando la voluntad de Dios, muere en la isla y puerto de Sanción (Shangchuan), a las puertas de China, el sábado 3 de diciembre de 1552. Sus restos fueron trasladados posteriormente a Goa, donde actualmente se encuentran en la Parroquia del Buen Jesús, ahí se veneran y acuden miles de peregrinos.

No cabe duda que hoy día se necesitan testigos y no maestros, apasionados por llevar el mensaje de Cristo mas allá de las fronteras. Salir de si mismo para entregarse generosamente ahí donde hace falta la verdad, el camino y la vida, Cristo Jesús. Hombres preparados y dispuestos a dejarlo todo, capaces de comunicar la fe y dar la vida por los demás.

Hoy por hoy San Francisco Javier, sigue siendo pionero y modelo de misionero para cada uno de nosotros; quien dejando su patria, familia y amigos, entrego su vida siguiendo el llamado de Dios.

Y tú, ¿qué esperas para ser misionero?.

P. Antonio Camacho Muñoz, MG

Misionero en Japón

 


[1] 1 Cor 9, 16.

[2] Lc 9,25.

[3] Mc 16, 15.