MISA POR LA LIV JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ, TEMPLO DE LA SANTA CRUZ.

Templo de la Santa Cruz de los Milagros de Querétaro, Qro., 01 de enero de 2020.

Mons. Fidencio López Plaza X Obispo de la Diócesis de Querétaro, presidió la Celebración Eucarística por la paz, en el marco de la LIV Jornada Mundial de la Paz, el día 1º. de enero de 2021, en el templo de la Santa Cruz de los Milagros de la ciudad de Querétaro. Concelebraron esta Santa Misa el Pbro. Jaime Gutiérrez Jiménez, Pbro. Efraín Isasi Cano, Fray Antonio Miranda Guardián del templo y Fray Erasto Saavedra. Al inicio de la celebración Mons. Fidencio les compartió diciendo: “Los Saludos y los felicito, y de doy gracias a Dios porque tenemos la fortuna de estar iniciando un nuevo año, les invito también a sentir su cuerpo y sobre todo ha sentirnos cuerpo en comunión con toda la iglesia, en comunión con la comunidad, en comunión con todos nuestros hermanos que virtualmente están en contacto con nosotros, en este momento desde sus familias, sean todos bienvenidos.

En el momento de la homilía Mons. Fidencio compartió lo siguiente: Hermanos sacerdotes, hermanas y hermanos de vida consagrada, hermanas y hermanos todos en nuestra fe católica, hombres y mujeres de buen corazón, y de buena voluntad.

El año 2020, pasara a la historia como el año que ha cuestionado la fe, y ha despertado la esperanza causada por el cambio de época y acelerada por la pandemia Covid-19, la noche ha sido demasiado larga, ya esperamos un nuevo sol, ya esperamos un nuevo día para encontrar el sentido de nuestra vida, para recrear la utopía de la tierra prometida, y sobre todo para descubrir a Jesús el enviado de Dios para sanar y salvar al mundo.

Sobre esto a partir de la Palabra de Dios, y el mensaje de Papa Francisco con ocasión de la LIV Jornada mundial de la paz, les comparto tres palabras que pueden iluminar el camino del año que comienza.

Primera palabra: Salir a buscar a Dios encarnado en la vida cotidiana.

Salir es la clave para descubrir que otro mundo es posible, la evangelización que obedece al mandato misionero de Jesús: “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”, se entiende según el Papa Francisco, como una intimidad itinerante y como una comunión esencialmente misionera. Esa es la naturaleza de los cristianos católicos, itinerantes y en comunión misionera.

Dice el Papa Francisco: “Fiel al modelo del maestro, es vital que hoy la iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones sin demora, sin asco, y sin miedo.

En este sentido los pastores fueron los primeros precursores, de lo que ahora estamos llamando la iglesia en salida misionera, su actitud queda bien expresada en las diversa anotaciones del evangelista, escuchan la noticia, se animan unos a otros, se ponen en camino,  comprueba, creen, se gozan, alaban y anuncian, ellos antes que los 72 discípulos, son los que Jesús conmovido diría después: “Te alabo padre porque has escondido estas cosas a loa sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla”, gracias padre porque a ti te ha parecido bien.

Segunda Palabra: Cuidado.

La cultura del cuidado, como camino de la paz, es necesario hermanas y hermanos como los pastores salir a encontrarse, con Dios encarnado en la vida, pero luego a dar testimonio, a pastorear, a cuidar, a transitar y a cultivar la cultura del cuidado como el camino de la paz.

El mensaje del Papa Francisco para la LIV va. Jornada Mundial de la Paz, que celebramos este día 1º. De enero del 2021, se titula así: “La cultura del cuidado como camino de la paz”, practicar y educar para cuidar escribe el Papa, es la manera de erradicar la cultura de la indiferencia, del descarte y de la confrontación que a menudo prevalece hoy en día”.

La paz hermanas y hermanos no es ausencia de guerra, “mera tregua” ni equilibrio de fuerzas adversarias, “guerra fría”, ni situación de calma y cuesta, “orden público”, la paz que nos ha traído Jesús se identifica con la palabra “armonía”, es “Shalom”.

Armonía con Dios, armonía con los demás, armonía con la creación, armonía consigo mismo, por eso que se habla de la cultura del cuidado como camino de la paz, pues la paz es una consecuencia de un estilo de vida, basado en el servicio a la manera de Jesús.

La Diaconía de los orígenes enriquecida por  la reflexión de los padres de la iglesia y animada a lo largo de los siglos, por la caridad activa de tantos testigos elocuentes de la fe, se ha convertido en el corazón palpitante de la doctrina de la iglesia, ofreciéndose a todos los hombres de buena voluntad, como un rico patrimonio de principios, criterios e indicaciones, para extraer como dice el Papa: “la gramática de la cultura del cuidado”, y como brújula para dar un rumbo común al proceso de globalización, un rumbo realmente humano que incluya la proporción de la dignidad de la persona humana, la solidaridad con los pobres y los indefensos, la preocupación por el bien común y la salva guardia de la creación.  

Temas que ahora han puesto plazo de sobre vivencia, a este mundo inmenso y maravillosos que Dios ha puesto en nuestras manos, al término de un año y comienzo del otro la iglesia lo hace lo hace coincidir con la celebración del día mundial de la paz, porque el nacimiento de Jesús el príncipe de la paz es la inauguración de una nueva era, un nuevo tiempo en el que las lanzas se convierten en podaderas, de las espadas nacen arados y los oprimidos son liberados.

Es el tiempo más oportuno para confirmar la fe en que otro mundo es posible, con nosotros, a pesar de nosotros y a veces en contra de nosotros. Los cristianos creemos firmemente en la esperanza, que no defrauda.

Tercera Palabra:   María.

María, es el modelo de la iglesia que camina presurosa a las montañas de Judea, a servir y a llevar a Jesús encarnado, María es el modelo de la iglesia para custodiar la cultura como camino de la paz, el evangelio de hoy dice:  que María guardaba todo eso en su corazón.

El corazón de María es el cofre donde se conserva todo lo valioso, como regalo de la vida para desplegar la existencia en gratuidad y generosidad, María no es solo madre de Jesús, es la madre del Cristo total, es la madre de todos los creyentes, por eso es bueno que al comenzar el año nuevo lo hagamos elevando nuestros ojos hacia María, ella nos acompañara a lo largo de  los días con cuidado y ternura de madre, ella cuidara nuestra fe y nuestra esperanza, ella nos enseñara a cuidarnos como hermanos.

Finalmente, en la liturgia, del primer día del año se recuerda una hermosa bendición que Dios ordeno para bendecir a sus hijos: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor, El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz”.   Esta bendición hermanas y hermanos, esta bendición de Dios será nueva cada día.

Dios no se arrepiente ni se cansa de bendecir a sus hijos, aunque nosotros sigamos los caminos viejos y pecados de siempre, el estará cerca de nosotros buscando todo nuestro bien. Dios será la verdadera novedad, del año que comienza, que Dios así nos lo conceda. Que Así Sea”.

Al terminar la celebración Mons. les dio la bendición, solemne de este día.