MISA DE EXEQUIAS DEL REV. P. J. FÉLIX CANO RIVAS.

Párr. de Santa María Amealco, Amealco de Bonfil, Qro., 6 de septiembre de 2018.

En el templo parroquial de la Parroquia de Santa María Amealco, Amealco de Bonfil, Qro., el día 06  de septiembre de 2018,  se llevó a cabo la Misa de Exequias del Rev. P. J. Félix Cano Rivas,  de la que actualmente  era Sacerdote Residente,  la celebración fue presidiada por Mons. Faustino Armendáriz Jiménez, Obispo de la Diócesis de Querétaro, y concelebrada por  gran parte del presbiterio Diocesano, participaron  de esta Santa Misa un gran número de fieles provenientes de las distintas parroquias en las cuales el Pbro. Félix ejerció su ministerio Sacerdotal. En la celebración en el momento de la homilía Mons. Faustino, dijo:

Muy estimados amigos sacerdotes, apreciados amigos y familiares, hermanos y hermanas todos en el Señor, con la esperanza puesta en el cielo nos hemos reunido esta tarde para ofrecer a Dios en sacrificio de   su hijo Jesucristo, en favor de nuestro querido hermano el padre Félix Cano Rivas,  que después de una larga  enfermedad el día de ayer  a dejado ya esta tierra para presentarse así ante su Señor,  y poder continuar celebrando junto con él la Pascua  gloriosa de la resurrección en la eternidad.

En estos momentos tan solemnes para para la vida de nuestro presbiterio y de esta comunidad cristiana, nos anima y nos fortalece el hecho de saber que quienes dejándolo todo por el reino de los cielos heredarán la vida eterna, así lo hemos escuchado en la Palabra de Dios que acaba de ser proclamada; Jesús responde a la pregunta muy humana de Pedro ¿Señor que nos va a tocar? -responde yo les aseguro que ustedes, los que me han seguido se sentaran en  doce tronos para las 12 tribus de Israel-,  esa es la promesa de Jesús a quienes se han decidido por la causa del reino. Sin duda que el sacerdote es un icono de esta forma de vida, al iniciar su ministerio así lo exigen dejarlo todo, para seguir al Señor es el camino que el Señor nos propone, dejarlo todo para seguirlo a él, tiene el premio de la vida eterna; cuando ésta se realiza, el Señor nos da ese premio.

De todas esas cosas el padre Félix fue convencido, pues sin duda que desde aquel 30 de mayo de 1943, cuando sus padres le dieron la vida, hasta el día de ayer cuando murió, toda su vida estuvo marcada por el deseo constante de ser un hombre de Dios con deseo  de llegar al cielo. Estoy seguro que también su ministerio sacerdotal desde aquel 27 de julio de 1978, cuándo fue ungido sacerdote por manos del Excmo.  Sr. Arzobispo de Santa Fe, Mons. James  Peter Taires,  hasta su última oración sacerdotal, su misión evangelizadora estuvo  siempre orientada en anunciar,  que a quienes hemos sido redimidos por la muerte de su hijo, por su misma voluntad soberana nos llama a participar de su  gloriosa resurrección; nos dice el prefacio de difuntos. Porque si hemos estado íntimamente unidos a él,  por una muerte semejante a la suya, también lo estaremos en su resurrección, por lo tanto si hemos muerto con Cristo estamos seguros que también viviremos con él.

No podríamos cuantificar las bendiciones y las gracias que Dios a través de su ministerio sacerdotal  derramo en alguna de las comunidades de nuestra Diócesis, de manera particular donde el ejerció su ministerio y puntualmente lo recordamos como Vicario Cooperador de la parroquia de San José Pinal de Amoles,  a partir del 7 de julio de 1978, luego como Vicario cooperador de la parroquia Santa María Guadalupe en Pedro Escobedo a partir del 15 de abril de 1980, como Vicario Sustituto de la parroquia del Espíritu Santo  Mineral del Espíritu Santo, Gto., a partir del 14 de julio de 1980, y como Vicario parroquial de la parroquia Santa María Amealco  a partir del 27 de enero 1984,  también fue Administrador Parroquial de la parroquia de la Inmaculada Concepción en la Torre,  Qro.,  a partir del 20 de marzo de 1987, luego Párroco de la parroquia San Antonio del Doctor a partir del 3 de mayo de 1987,  Vicario parroquial de la parroquia Santa María de Guadalupe Pedro Escobedo el 11 de agosto de 1989, posteriormente Párroco de la parroquia de San Pedro Escanela,  a partir del 18 de septiembre de 1992 y luego Vicario de la parroquia Inmaculada Concepción de la Torre, a partir del 6 de julio de 2002, y luego Vicario de la parroquia San Pedro Tolimán, a partir del  07 de enero del 2003, donde fue responsable del templo de San Pablo Tolimán, perteneciente a esta parroquia y finalmente como sacerdote residente de esta parroquia Santa María de Amealco, estoy seguro que muchísimas veces con su ejemplo con su predicación el padre Félix enseñó eso,  lo predicó y lo vivió.

Hoy pedimos a Dios que reconozca en él a su hijo Jesucristo, el gran sacerdote que se entregó hasta dar la vida por los demás,  de manera que recibiendo el premio de los justos igualmente le haga sentar a su derecha, esta es nuestra intención en esta Santa Misa, y que nosotros que lloramos su muerte nos consuele la esperanza plena de saber que un día junto con él, cantaremos eternamente la misericordia del Señor,  que la Palabra de Dios que acabamos de escuchar nos animé, para decidirnos por la causa del reino y así poder gozar del cielo, como seguramente lo está gozando el padre Feliz, aprovecho esta oportunidad para agradecer a quien en este tiempo de su enfermedad cuidaron con tanta dedicación y esmero,  hermanos de su familia, hermanas que siempre estuvieron junto con él y también al personal de la casa sacerdotal donde estuvo los últimos tiempos convaleciendo en su enfermedad,  el Señor que todo lo ve  sabrá compensar con abundancia de bienes, todo esto que hicieron en pro de su hijo sacerdote. Que la Señora de los Dolores de Soriano nos enseñe a todos a comprender el dolor y el sufrimiento que la muerte nos provoca de manera que, haga que nos ampare la muerte de Cristo cuando en tan fuerte trance este, porque cuando quede en carne cuerpo, vaya mi alma a su eterna gloria. Amén».

Dale Señor el descanso eterno.

Y luzca para él la luz perpetua.

 Descanse en paz.

 Así sea.

Que el alma de nuestro hermano Félix, por la misericordia de Dios descanse en paz.

Así sea”.