Muy queridos hermanos en el Señor, les saludo con mucho gusto, en esta ya avanzada cincuentena pascual, comparto con ustedes en este tiempo de alegría, un poco más de la vida y del caminar de la Sierva de Dios Madre Eugenia de la Santísima Trinidad González Lafon.
Recordamos que la Sierva de Dios se entrevistó con el R.P. Laureano Reynoso S.J., y hablaron sobre la fundación. Él le indicó que buscara a un obispo porque eso era cosa de obispos, le dio unas opciones y Madre Eugenia se decidió por el Excmo. Sr. Dr. D. Leopoldo Ruiz y Flores.
Del Padre Laureano Reynoso, dice ella que era muy paternal, que él le regaló unas imágenes de la «Dolorosa de Quito», de donde surge la idea de la Virgen Fiel, patrona de nuestro Instituto.
Cuenta que una mañana de los primeros días del mes de septiembre de 1910, fue a la santa misa y al terminar, el Padre la mando llamar para darle una noticia: “me dijo: la llamé para avisarle que me voy: me han cambiado a México. Aquella noticia fue para mí un golpe; me solté llorando ahí mismo sin poderlo evitar. Si mal no recuerdo fue la última vez que vi al Padre; alguna ocasión después me comuniqué con él por escrito y nada más. Mi alma le conserva mucha gratitud; espero verlo en el cielo”. Como ella dice fue la última vez que vio al Padre Reynoso.
Aquí inicia una nueva etapa, la Sierva de Dios regresa con su familia a Monterrey y enseguida busca la oportunidad de entrevistarse con el Excmo. Sr. Dr. D. Leopoldo Ruiz y Flores, para tratarle el asunto de la fundación. Es el 13 de septiembre, cuando se reúne con él; dice: “En ese día me confesé con él y le expuse como pude tanto lo relativo a mi alma como a la Congregación. El Sr. Ruiz había tenido más o menos la misma idea que yo, al grado que mi presentación pareció una respuesta a su deseo. De esa confesión resultó que yo quedara bajo su dirección y, por lo tanto, también la idea de la Congregación”.
De pronto pareciera que todo iba a la perfección, pero pese a que el Sr. Ruiz había mostrado gran interés en lo de la fundación, surge el hecho de que Madre Eugenia hizo de su conocimiento su estancia en Roma con la Congregación de María Reparadora, y sobre todo lo referente a su salida de dicho Instituto. Ella expresa que sintió temor de que el Excmo. Sr. Ruiz, desconfiara de ella por este hecho, pero hace notar cómo Dios en su providencia, de manera inesperada la proveyó, con una recomendación, “que me dio el R.P. Bruno Álvarez, Provincial en ese tiempo de los P.P. de la Congregación de la Misión, a cuyo cargo estaba el Seminario de Monterrey, y que, siendo Rector del mismo Seminario, había sido mi confesor desde febrero de 1887 hasta diciembre de 1901 en que salió de Monterrey en tiempo del Excmo. Sr. Garza Zambrano”. El Excmo. Sr. Ruiz sucedió en el Arzobispado de Linares al Excmo. Sr. Garza Zambrano a fines del año de 1907.
En ese año de 1910, el Padre Bruno, visitó Monterrey y Madre Eugenia lo fue a ver para pedirle un informe escrito del estado de su alma, ya que ahora su director era el Excmo. Sr. Ruiz. El Padre Bruno, “me respondió con aquella seriedad dulce que le era característica, sí te la doy, con la condición de que tú no la leas, porque pudiera ser que yo dijera algo en alabanza tuya, y más vale que tú no lo sepas.» «Démela cerrada y sellada, Padre, le contesté». «Bueno, pero antes necesito hacerte unas preguntas en el confesionario y me preguntó tres cosas; una de ellas la he olvidado por completo, las otras dos fueron las siguientes: a) «Que si estando Reparadoras o antes me había venido alguna vez la idea de ser «fundadora». Nunca, Padre, le respondí, se me había ocurrido semejante cosa: allá, cuando era chica, en el colegio, porque quería mucho a la Virgen de Guadalupe, decía yo que cuando fuera grande iba a fundar una «orden» para honrarla especialmente; pero jamás me volví a acordar de ello, b) «Que si una vez fundada la casa, el Prelado dispusiera que otra fuera la Superiora, ¿estaría dispuesta a ello? «Sí. Padre ya está hecho el sacrificio, porque ya está pedida la gracia para hacerlo», fue mi respuesta. En seguida me citó el día siguiente para entregarme la carta…. Continuara….
Todas estas cosas las dejó escritas en la historia del Instituto y seguimos en el año 2010. Le damos gracias a Dios en su infinita Providencia que jamás nos abandona como lo hizo con Madre Eugenia.
Como Iglesia Queretana sigamos en oración por su causa de Beatificación y Canonización. Si por su intercesión recibes alguna gracia especial. Comunícate al tel. 4428070740 o al E-mail; madreeugeniagl@gmail.com
Hna. Amalia de San Pablo Guzmán Lezama
Vicepostuladora