DESDE LA CEM: SOSTENER, ALIMENTAR Y LEVANTAR LA ESPERANZA

autor_2_1368461040de José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

SOSTENER, ALIMENTAR Y LEVANTAR LA ESPERANZA

Comunicado de prensa

Los hechos de las últimas semanas nos están descubriendo una realidad que por décadas no le dimos importancia ni afrontamos en sus causas; se ocultaba por diferentes razones y hasta por intereses; se cometieron graves errores que alimentaron la ambición, la corrupción, la impunidad y, en consecuencia, el deterioro económico, político y social que hoy sufrimos todos. En el horizonte se ven nubarrones y hasta huracanes peligrosos; la frustración, la violencia, la irritabilidad y la desesperación son palpables; urge una revisión y restauración general desde los cimientos, no hay otra salida; en primer lugar, sembrar y fortalecer la esperanza.

Recordemos el dicho popular que encierra una enseñanza básica para la vida de cada día, más en esta coyuntura que vivimos en el país: “La esperanza muere al último”. Donde falta la esperanza todo se obscurece y se cuestiona, los valores se debilitan y distorsionan, el amor y la vida se degradan; basta ver a nuestro alrededor los rostros de desaliento, poco interés en participar por el bien común, impotencia, drogadicción, crimen organizado y suicidios. Así se paralizan los esfuerzos por superar las dificultades y crecer en el bien. Nunca podremos vivir bien sin esperanza.

Todas las personas normalmente esperamos algo bueno y duradero, buscamos lo que amamos: cosas, personas, a Dios. Poner la esperanza solo en cosas siempre es pasajero y con frecuencia frustrante; la confianza en personas y, sobre todo en Dios, es motor firme para caminar hasta la meta aún en medio de dificultades, estimula a recorrer  caminos de vida para doblegar las fuerzas del mal y luchar por una vida mejor y feliz, anima incluso a transformar los conflictos en oportunidades de crecimiento, propicia la   revisión y apertura, fortalece convicciones y proyectos de vida al alcance de todos.

Quienes sufren enfermedad grave, valoran más la salud; los que viven en pobreza y hambre, se alegran con tener lo indispensable para cada día; donde domina la violencia y la guerra, se anhela más la paz. En Oaxaca, en algunas comunidades y sectores, los conflictos sociales son una realidad permanente; hay hambre, miseria por injusticia social y desplazados por violencia. En esta coyuntura social, es vergonzoso que algunos tengan miedo de perder un poco de comodidad, de sus ganancias o privilegios a costa de la mala educación, de la pobreza, hambre y hasta de muerte de no pocos.

Desde la fe, esta situación es un fuerte llamado de Dios a todos los creyentes: «Si hoy escuchas la voz del Señor, no endurezcas el corazón». Demos un salto a la esperanza, a la responsabilidad social; sembremos, alimentemos y levantemos la esperanza.

+ José Luis Chávez Botello

 Arzobispo de Antequera Oaxaca.