Mensaje en la Ceremonia del Encendido del Árbol de la Amistad y Nacimiento en el Centro Histórico

| noviembre 30, 2015

Jardín Zenea, Santiago de Querétaro, Qro., 30 de noviembre de 2015

Año de la Vida Consagrada – Año de la Evaluación y Programación del PDP

Buenas noches.

Saludo con afecto al Señor Gobernador Francisco Domínguez Servién y a su esposa la Sra. Karina Castro de Domínguez, presidenta del Patronato del Sistema Estatal DIF.

Saludo  al Lic. Marcos Aguilar Vega, Presidente Municipal de Querétaro y a su esposa la Sra. Tere García de Aguilar, Presidenta del Patronato del Sistema Municipal DIF.

Saludo a la Srita. María de Lourdes, Reina de las Fiestas de Navidad 2014.

Saludo al Dip. Roberto Cabrera Valencia, Presidente de la Mesa Directiva de la LVIII Legislatura en el Estado.

Saludo a la Magistrada María Consuelo Rosillo Garfias, Presidenta del Tribunal Superior de Justicia.

Saludo al Lic. Francisco Alejandro Pedraza Montes, Director General del Patronato de las Fiestas del Estado de Querétaro.

Saludo a la Srita. Paulina Guerra Vázquez Mellado, Reina Proclamada de las Fiestas de Navidad 2015.

Saludo a quienes esta noche conforman la línea de honor.

Saludo con gran afecto a todos ustedes, queridos asistentes en esta importante y significativa ceremonia cultural para nuestra ciudad.

A todos ustedes buenas noches:

1. La feliz ocasión de poder encontrarnos en esta noche y llevar a cabo esta bonita ceremonia, es para mí una oportunidad  muy valiosa para saludarles y poder intercambiar ya desde ahora,  los buenos deseos para que las fiestas de Navidad, sean fiestas en las cuales podamos experimentar  la presencia de Dios entre nosotros, a pesar de las circunstancias sociales y culturales por las cuales está pasando nuestro mundo. Además, es una oportunidad de poder reflexionar juntos sobre la riqueza, valor y significado de estas tradiciones.

2. El día de hoy nuestra mirada se centra la escena bíblica que conocemos a través de los evangelios, donde se nos relata el Nacimiento del Hijo de Dios. aquel momento sublime y lleno de gloria que cambió la historia de la humanidad, pues Dios en su bondad y en su misericordia, quiso hacerse uno como nosotros en la persona de un niño, enviándonos a su hijo nacido de la Virgen María para salvarnos y llevar  a cabo la obra d la redención.    

3. La tradición cristiana tanto en Oriente como en Occidente,  han representado este acontecimiento de diferentes maneras, conservando los elementos más impotentes y significativos para expresar sencillamente que Dios en su pequeñez, quiere alimentar a la humanidad a través de su Hijo Jesús; en él vemos a María, a José y al niño recostado en un pesebre, pues Jesús se ha indicado a sí mismo como el verdadero pan bajado del cielo; como el verdadero alimento que el hombre necesita para ser persona humana. Jesús es el alimento que da al hombre la vida verdadera, la vida eterna. “El pesebre se convierte de este modo en una referencia a la mesa de Dios a la que el hombre está invitado para recibir el pan de Dios. En la pobreza del nacimiento de Jesús, se perfila la gran realidad en la que se cumple de manera misteriosa la redención de los hombres” (cf. Joseph Ratzinger, Jesús de Nazaret: la infancia de Jesús, ed. Planeta p. 75).  

4. Hoy, queridos hermanos y hermanas,  nos damos cuenta que como sociedad y como cultura, vivimos un momento histórico donde muchos hombres y mujeres tienen hambre de existencia, de eternidad, de felicidad. Aparentemente existen muchas cosas que sacian la persona, sin embargo descubrimos que muchas veces no satisfacen la vida, no llevan al hombre y a la mujer a la plenitud. Al contemplar este Nacimiento caigamos en la cuenta que Jesús se ofrece como el verdadero pan del cielo que da la vida al mundo (cf. Jn 6, 58).

5. Me alegra que como sociedad y como gobierno, se tutelen y se promuevan este tipo de iniciativas, que lejos de ser sólo un atractivo turístico para nuestra ciudad, quieren ser el reflejo de una cultura cristiana que reconoce en Cristo su centro y su fuente de vida. Poner este gran Nacimiento en el centro de nuestra ciudad, es una acción muy valiosa que debemos conservar y promover. Es una acción que contribuye a la paz y al bienestar social. Es muy triste que en algunas de las grandes ciudades europeas, este año hayan tomado la decisión de quitar el Nacimiento de algunas de sus plazas, mostrando así que algo está cambiando y no precisamente para bien. Pues parece ser que Cristo nos estorba y nos impide ir hacia la modernidad. Siendo todo lo contrario. Ya que Cristo es el gran humanizador de las culturas.

6. Invito a todos ustedes para que con fe y con devoción, contemplemos este bello nacimiento; que disfrutemos de sus luces y de su colorido, asumiendo  con actitud devota, un lugar dentro de la escena; atrevámonos a  entrar en escena y  siguiendo el ejemplo de los pastores, de los reyes magos o de los ángeles, nos encaminemos presurosos para adorar al niño Dios.

7. Quiero, además, aprovechar este momento para invitarles a todos ustedes para que en su hogar, este año se prepare un Nacimiento; pequeño o grande, no importa, lo importante es que lo hagamos, y aprovechamos  estos signos para llenar de sentido las fiestas de Navidad, preparando un espacio al niño Dios en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestro corazón.

8. Muchas felicidades a los artistas que han preparado este bello Nacimiento. Gracias a las autoridades estatales y municipales por propiciar con valentía y con generosidad este tipo de iniciativas que contribuyen a la evangelización de neutro pueblo.

Muchas gracias.

† Faustino Armendáriz Jiménez
Obispo de Querétaro

 

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