Lectio Divina: III Domingo del Tiempo Ordinario

| enero 22, 2014

Preparada por el Pbro. José Luis Salinas Ledesma, Rector del Seminario Conciliar

 

1. LECTURA DEL TEXTO: Mt 4,12-13
(Se pide la luz del Espíritu Santo)

Espíritu Santo:
perfecciona la obra que Jesús comenzó en mí.
Mortifica en mí la presunción natural.
Quiero ser sencillo,
lleno de amor a Dios
y constantemente generoso.

Que ninguna fuerza humana
me impida hacer honor a mi vocación cristiana.
Que ningún interés, por descuido mío,
vaya contra la justicia.

Que ningún egoísmo reduzca en mí
los espacios infinitos del amor.
Que la efusión de tu Espíritu de amor
venga sobre mí, sobre la Iglesia
y sobre el mundo entero.
Amén.

(Juan XXIII)

Cada uno lee en su Sagrada Escritura

Al enterarse Jesús que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías: Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que yacía en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los Cielos”. Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y los haré pescadores de hombres”. Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron. Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia. Palabra de Dios.

Repasar el texto leído
(Se pregunta a los participantes y responden leyendo los versículos en su Biblia) 

  • ¿Qué hizo Jesús cuando se enteró de que habían arrestado a Juan? v.12
  • ¿A dónde se fue Jesús a residir? v.13
  • ¿Qué decía la profecía de Isaías? vv.14-16
  • ¿Qué decía en su predicación Jesús? v.17
  • ¿Quiénes fueron los primeros dos discípulos que llamó Jesús y qué hacían? v.18
  • ¿Qué les dijo Jesús? v.19
  • ¿Cuál fue su respuesta? v.20
  • ¿Quiénes eran los otros dos discípulos que llamó y qué hacían? v.21
  • ¿Cómo respondieron? v.22
  • ¿Cuál era la actividad de Jesús? v.23

Explicación del texto

El pasaje del evangelio de san Mateo que leemos este domingo nos presenta el comienzo de la misión de Jesús en el territorio de Galilea.

Jesús abandona Nazaret donde residía y se establece en Cafarnaúm a orillas del Mar de Galilea. En este hecho, Mateo ve el cumplimiento de aquella profecía que había dicho el profeta Isaías: “Tierra de Zabulón y Neftalía, camino del mar, Galilea de los paganos. El pueblo que yacía en tinieblas vio una gran luz, sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.”

Cafarnaúm estaba situada en el límite del territorio de las Tribus de Zabulón y Neftalí en la región de Galilea considerada como tierra de paganos, crisol de culturas y religiones desde muy antiguo, es el símbolo de una comunidad integrada también por aquellos que no comparten la misma fe judía.

A través de este hecho Mateo quiere mostrar que el comienzo del ministerio de Jesús se ajusta al anuncio hecho por los profetas y que la predicación cristiana está destinada a llegar a todos los hombres, porque el evangelio de Jesús quiere ser luz que alumbre a todos los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte.

Desde entonces Jesús comenzó a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el reino de los cielos”. San Mateo siguiendo la costumbre judía de no nombra a Dios habla del reino de los cielos, que equivale a decir “el reino de Dios” como dicen los otros evangelistas.

2. MEDITACIÓN DEL TEXTO
(Cada participante puede compartir su reflexión personal) 

La cercanía de este reino de los Cielos es el contenido central de la predicación de Jesús, que dio a la esperanza judía sobre la llegada del reinado de Dios un sentido muy particular.

En el Antiguo Testamento y en tiempos de Jesús se refería al ejercicio del poder soberano de Dios. Los profetas y los salmistas decían que con la llegada de este reino se inauguraría una nueva manera de regir el mundo, inspirada en la misericordia de Dios y en su predilección por los pobres y marginados.

Jesús anuncia la llegada definitiva de ese reino que comienza en la vida de quienes se convierten de corazón y aceptan su mensaje transformando así su vida. Sus palabras y su victoria sobre el maligno son el signo evidente de que Dios comienza a reinar. Por eso su enseñanza y sus milagros provocan la admiración y la sensación de que algo nuevo esta sucediendo.

Sin embargo, este reino que hace presente Jesús no ha llegado en toda su plenitud; su presencia es una presencia germinal, como la de la semilla o la levadura. Germina en la vida de quienes escuchado la Palabra la guardan y la practican, y se prolonga hasta la vida eterna.

Para que el reino siga llegando a todos y en todos los tiempos Jesús forma una comunidad de discípulos, escucharán sus palabras y contemplarán sus signos, después serán enviados a difundir el mismo mensaje y a realizar los mismos signos que él. Serán pescadores de hombres, por medio de ellos Dios quiere convocar y reunir a su pueblo de entre todas las naciones, haciendo de ellos una sola familia.

Estos cuatro primeros discípulos representan a todo el grupo de los discípulos y representan a todos nosotros que somos llamados para ser discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en el tengan vida y tengan la luz de la vida.

Tenemos en la Iglesia el compromiso de anunciar la buena noticia de Jesucristo no solamente entre los católicos cristianos, sino también y especialmente entre los incrédulos y los alejados, para que cambiando el rumbo de su vida se encuentren con Jesucristo vivo y vivan en la plenitud de la verdad. Asumamos este compromiso y hagámonos discípulos y misioneros.

3. COMPROMISO PERSONAL Y COMUNITARIO
(Cada participante puede proponer compromisos personales y comunitarios)

  • Tomar conciencia de que pertenecemos a la comunidad de los discípulos de Jesús y nuestra fe es la fe de la Iglesia que se nos ha transmitido de generación en generación, gracias al testimonio de otros.
  • Ser luz entre los hombres que nos rodean por nuestras buenas obras y el testimonio de conversión en nuestra vida diaria. 
  • Colaborar en la tarea de la evangelización de la Iglesia en cada una de nuestras parroquias, integrándonos en algún equipo evangelizador. 
  • Acudir a los más alejados, a quienes son considerados como más pecadores pues son a los que quiere salvar Jesús. 
  • Visitar a las familias que no se acercan a la Iglesia para anunciarles la buena noticia de la salvación que trae Jesús. 
  • Orar y ofrecer sacrificios para que el Señor de a su Iglesia abundantes vocaciones sacerdotales y religiosas. 
  • Orar y apoya a los misioneros que anuncian el evangelio en tierras lejanas y ponen en riesgo su vida por dar a conocer a Jesucristo.

4. ORACIÓN
(Se puede hacer una oración donde participe quien guste en voz alta y den gracias a Dios por la Palabra escuchada o recitar alguna oración ya formulada)

Señor Jesucristo,
Camino, Verdad y Vida,
enciende en nuestros corazones
el amor al Padre que está en el cielo
y la alegría de ser cristianos.

Danos siempre el fuego
de tu Santo Espíritu
que ilumine nuestras mentes
y despierte entre nosotros
el ardor por realizar
la Misión Continental
y reconstruir
en fraternidad nuestra Patria
para que reine en ella la justicia y la paz.

Te consagramos el país entero,
a sus gobernantes, instituciones y ciudadanos,
y te pedimos
que nuestra Madre,
María de Guadalupe
nos conduzca a ser verdaderos discípulos misioneros tuyos
para que México en Ti tenga vida en abundancia.

Amén.

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